lunes, 19 de abril de 2010

Olés en el Bernabéu



Es la primera vez, en lo que llevamos de temporada, que veo al Real Madrid jugar al fútbol. Quizá os parezca excesivamente duro, pero es lo que hay. Tener pegada, golear a la contra o jugar mediante arreones no es jugar al fútbol. Hemos sido efectivos, hemos marcado un montón de goles, llevamos una cantidad de puntos en liga extraordinaria, pero eso no es fútbol.

Ayer vimos a un Real Madrid diferente. Para empezar, desaparecieron las ansias (más o menos, porque Cristiano volvió a pecar de individualista). El Real Madrid, sabedor de su gran calidad, se hizo con el balón y comenzó a generar ocasiones. ¿Y cómo fue esto posible? Muy sencillo:

1.- Gago jugó por detrás de Xabi Alonso todo el partido, tácticamente perfecto, dando potencia al centro del campo del Real Madrid que no ofrecía ni un espacio al rival.

2.- Cristiano no jugó de delantero, sino que se incorporaba a los ataques entrando indistintamente por ambas bandas.

3.- Entre la cobertura de Gago y la apertura de campo por bandas, Alonso y Van der Vaart tenían más espacios para dirigir y combinar con los compañeros.

4.- Guti también tuvo más espacios entre líneas. Teniendo en cuenta que sus últimas actuaciones son sobresalientes, el canterano volvió a decidir el partido.

5.- Higuaín de delantero y también con más espacios. Es lo que pasa cuando no entra todo el mundo por el centro, como tantas y tantas veces hemos visto esta temporada.

6.- Una defensa perfectamente conjuntada, adelantada y absolutamente concentrada, con subidas por sorpresa (y no por defecto) de sus laterales, los cuales jugaban en sus posiciones naturales (Arbeloa por la derecha y Marcelo por la izquierda).

7.- Un Casillas perfecto: le llegaron con claridad una vez y lo solventó como lo que es, el mejor portero en la actualidad.

El fútbol es un juego y, como tal, la suerte influye. Quiero decir que a pesar de jugar bien, se puede perder. Eso sí, una liga está compuesta por 38 jornadas y, aunque algún día se pierda, lo habitual es obtener los tres puntos desplegando un juego como el del Real Madrid anoche. Además conviene tener en cuenta que el rival era el Valencia, tercer clasificado en liga, lo que le da mayor valor a la victoria.

Ahora llegan las preguntas. Pellegrini ha tardado mucho en sacar el mejor equipo con la táctica adecuada. Le aplaudo por lo de ayer, pero ¿por qué ha tardado tanto? Aunque la pregunta no es ésa, sino la siguiente: ¿mantendrá esquema y táctica o la semana que viene lo cambiará todo? Y la pregunta es justa, porque es algo que hemos visto toda la temporada: momentos en que el Real Madrid ha funcionado bien y, en el partido siguiente, incomprensiblemente, todo cambiaba.

¿Qué habría pasado si ayer Pellegrini hubiese empleado la misma táctica que contra el Barcelona? Dicha táctica consistió en intentar maniatar a los futbolistas azulgrana, olvidándose de jugar al fútbol. ¿Os imagináis si ayer hubiera hecho un equipo en función de Villa, Silva y Mata? Teniendo en cuenta que hizo algo parecido contra el mediocre Olimpique de Lyon, nadie se hubiera extrañado.

Llevo mucho tiempo discutiendo con diferentes personas acerca de la continuidad de Pellegrini. Los que se muestran a favor de la misma tienen argumentos contundentes: el Real Madrid no puede cambiar cada año de entrenador, un proyecto no se efectúa en un solo año y, sobre todo, los futuribles a los que tiene en mente Florentino (Benítez y Mourinho). Sin embargo, yo también tengo argumentos de peso, como la cobardía de un técnico que ha jugado en función del contrario los partidos más importantes de esta temporada (cayendo derrotados en los mismos), su incapacidad para hacer jugar a un equipo compuesto por futbolistas de primera línea, pero, sobre todo, la responsabilidad.

Estamos en una época en la que a todo el mundo se le exige responsabilidades. ¿Por qué no a un entrenador? Entiendo que a nadie se le puede pedir por contrato que gane la Champions (no en vano, el Real Madrid estuvo 32 años sin ganarla). Pero sí deben existir opciones reales de ganarla. Tirar una eliminatoria contra una mediocridad como el Lyon, que actualmente está en semifinales de la citada competición, es un acto por el que debemos exigir responsabilidades. ¿Acaso no os las exigen a vosotros en vuestros trabajos? Ya lo creo que sí. Y tirar por la borda la competición más importante el año en que se juega la final en el Bernabéu, es un delito demasiado importante como para no ser tenido en cuenta.

Puede que Pellegrini no haya podido conformar la plantilla como él hubiese deseado, pero es un entrenador profesional y ha contado con la créme de la créme. Ha cometido errores muy gordos y ha reincidido en ellos. Parece rectificar ahora, cuando no podemos ganar la Copa de Europa y la liga no depende de nosotros... Demasiado tarde.

Estoy muy contento por la primera parte vista ayer, feliz de ver por fin practicar fútbol al Real Madrid. Pero 45 minutos del mejor fútbol visto esta temporada no pueden hacerme olvidar las fechorías cometidas por el chileno.

Continuaremos con el debate la semana que viene. Creo que nos merecemos disfrutar durante unos días de los primeros olés en el Bernabéu de la temporada. Ahora toca esperar acontecimientos.

viernes, 16 de abril de 2010

Jugando con fuego


No voy a decir que anoche el Real Madrid no mereciera ganar, porque sería faltar a la verdad. Sin embargo, tengo ciertos sentimientos encontrados ante el partido en Almería.

Tras una temporada nefasta como ésta (siento ser pesimista pero, tal y como están las cosas, no creo que el Barcelona falle dos veces) lo único que les queda a los futbolistas es tratar de congraciarse con la afición y eso no se consigue con despistes, fallos de concentración o disputando sin intensidad varios minutos del choque.

He de ser justo: el Real Madrid mereció ganar por goleada, pero unas veces el magnífico guardameta Alves, otras el poste (en un chut de Guti para enmarcar) y otras la falta de puntería, hicieron que el resultado final fuera muy ajustado.

El abusivo número de ocasiones (citando a Valdano, aunque el término no me parece apropiado, pues es lo que se debe exigir al Real Madrid) no siempre se refleja en el marcador. De hecho los preocupantes fallos en defensa (una total falta de tensión por parte de Albiol y varios despistes de Ramos y Arbeloa) pudieron haber puesto las cosas más que difíciles. Unido a las ayuditas arbitrales de turno con las que llevamos conviviendo desde que Villar fuera reelegido gracias a Barcelona y Athletic (en concreto: gol local en fuera de juego, penalti no pitado a Cristiano y total diferencia de criterio a la hora de mostrar amarillas) hace que respirásemos aliviados con el pitido final del colegiado.

De todos modos, ¿a qué aspiraban los futbolistas en los últimos minutos de partido? El luminoso reflejaba una ventaja por la mínima, sin embargo muchos de ellos ya se veían en las duchas. ¿Qué hace falta para que estos tipos que osan llamarse futbolistas del Real Madrid se comporten como tales?

Examinando a fondo el juego de ayer, sólo uno puede llamarse futbolista: don José María Gutiérrez Guti. Cada vez que el catorce tocaba el balón, veíamos fútbol. Lo mismo jugaba en corto que en largo, pero siempre centrando el balón a un compañero con ventaja. ¿El resto? Individualidades. Florentino Pérez ha decidido cargarse a Guti (que nadie crea el cuento de que el canterano se va de motu propio). No es la primera vez que incluyo algún comentario del excelentísimo y muy honorable presidente de la peña granadina (él diría "granaína") Blanca Zaidín. A Florentino lo califica como "el iluminado" y no me extraña. ¿Qué concepto de fútbol tiene el presidente del Real Madrid? Podemos fichar a todos los delanteros del mundo, pero si no contamos con alguien capaz de suministrarles balones, ocurrirá lo mismo que en esta temporada ha sucedido en los partidos importantes: perderemos.

No seré yo quien hable mal de Cristiano Ronaldo. Ayer el partido no estaba claro; con desventaja en el marcador, volvieron a aparecer los fantasmas del desastroso tramo final de liga de la pasada temporada. Y fue Cristiano quien apareció para, en espectacular jugada individual, marcar el empate. También fue importante en el segundo gol, pues el luso habilitó a posición de Van der Vaart al arrastrar a dos defensas con un inteligente movimiento sin balón (parece que Raúl le está enseñando bien). Pero lo que hará que el Real Madrid vuelva a ser el Real Madrid, es un centro del campo competente que permita a Cristiano, Higuaín y compañía hacer lo que mejor saben: marcar goles. Y echar a Guti no es, precisamente, lo idóneo para seguir dicha filosofía.

Luego está nuestro amigo Pellegrini. Ayer escuché a Valdano y espero que sus comentarios sólo fueran de cara a la galería, porque si este tipo sigue habrá que preguntar qué hace falta para que se considere a un entrenador del Real Madrid incompetente. Para un día en que por fin situó la alineación inicial idónea, decidió echarlo todo a perder con los cambios.

El Real Madrid terminó la primera mitad con un dominio absoluto del balón. El Almería estaba encerrado atrás, tratando de defender el empate a toda costa (mal asunto, Lillo, muy malo) así que el Real Madrid necesitaba artistas y no tarugos. ¿Qué hizo Pellegrini? Situó a Diarrá en el campo desde el inicio de la primera mitad; después, en cuanto pudo, introdujo al otro Diarrá (Lass). Juguemos con Diarrás y sin Gutis, claro que sí. Hemos llegado a un punto en el que ya no me contento con despedir a Pellegrini a final de temporada: que lo echen ya.

Curiosamente las voces de apoyo hacia el chileno provienen de los mismos que suelen proferir comentarios antimadridistas, o excesivamente partidistas en favor del Barcelona. ¿Os preguntáis por qué será? Por mi parte, lo tengo muy claro: ¿qué podría ser peor para el juego del Real Madrid que mantener un año más a un técnico cobarde, incapaz de leer a tiempo lo que ocurre en un partido? En la vuelta con el Alcorcón, Pellegrini fue un pasota, pero en los partidos frente a Lyon y Barcelona, se mostró como un total y absoluto cobarde. No debería seguir ni un segundo más en el Real Madrid.

Antes de terminar, me gustaría hacer referencia a Pérez Lasa, no por sus Villaradas (ya lo he comentado brevemente) sino por lo tonto, tonto, tonto que es. Este tipo de árbitros, es decir, los que no se conforman con intentar hacer su trabajo, sino que también quieren ser protagonistas, deberían desaparecer del fútbol a velocidad de vértigo. Casi monta el lío con Guti. ¿No es habitual que un capitán, cuando es sustituido, deje el brazalete a un compañero? Si dicho compañero es el portero, lo lógico es que el jugador de campo vaya hasta la portería y no al revés (supongo que no hace falta explicar por qué no es bueno que el portero abandone su meta). Lasa se fue como un loco a por Guti, que si bien no iba en sprint, tampoco estaba parado. Le puso la tarjeta con sus ojos de loco, lo intimidó y lo provocó. Guti salió del campo bastante malhumorado y Lasa, detrás, persiguiéndolo a ver si hacía alguna. Una vergüenza. Más le valdría haber arbitrado bien, porque fue un completo desastre. Pero claro, si Guti es quien hace jugar al Real Madrid, supongo que expulsarlo sería una buena candidatura para acceder a arbitrar la final de Copa.

En fin, tres puntitos más. No creo que sirvan de nada, pero, al menos, no daremos la penosa sensación del año pasado.

domingo, 11 de abril de 2010

La mano de Villar es alargada


En estos momentos hay tres hechos que no admiten discusión: la existencia del Villarato, la incapacidad de Pellegrini al frente del Real Madrid y la total ausencia de carácter entre los futbolistas de la primera plantilla.

Quiero detenerme muy poco en el infame Villar y sus secuaces, así que seré breve al respecto. ¿Cómo obtuvo Mejuto el premio de arbitrar este partido? Por su bochornosa actuación en el Valladolid - Real Madrid. Habría que preguntar al asturiano qué criterios sigue, porque entre la amarilla que señaló a Alonso a los doce minutos y las entradas de roja de los vallisoletanos en el partido antes mencionado, las cuales no merecieron sanción alguna, media un abismo.

También habría que saber si conoce el reglamento, porque la mano al borde del área de Piqué, nada más comenzar el choque, perdonada por fuera de juego... Si Cristiano no entra en contacto con el balón, no hay fuera de juego que pitar; teniendo en cuenta que la mano de Piqué impide que siga la jugada, la acción es amarilla y libre directo para el Real Madrid.

Hablando de manos: ¿cómo es que Messi marca un gol con la mano y a Raúl le anulan el suyo por mano de Benzema? El argentino se sirve del brazo para orientar un control de balón y quedarse solo ante Casillas, mientras que Benzema no hace otra cosa que estorbar a Raúl, sin enterarse de dónde está el balón, el cual busca mirando para todos los lados. O lo que es lo mismo: no hay acción más involuntaria que ésa.

Ahora bien, ¿dónde está el carácter de los futbolistas del Real Madrid? Cada vez que Mejuto señalaba algo que no gustaba a la cuadrilla de ladrones azulgrana, literalmente se lo comían. La presión que el hipócrita de Xavi (luego llorará quejándose de los árbitros) y compañía ejercieron sobre Mejuto funcionó. Y digo yo, ¿nadie en el Real Madrid tiene sangre? Mejuto pitando despropósitos y los nuestros en silencio, con actitudes políticamente correctas. Luego os extrañaréis de que Guti sea para mí, en estos momentos, el mejor futbolista del Real Madrid. Es el único capaz de irse a por el árbitro o de encararse con un rival cuando comete una entrada brutal. El resto guarda silencio. Por cierto, que nadie se engañe: Guti se va porque Florentino lo ha echado, lo que pasa es que, por el bien del Real Madrid no va a trascender. Así nos va.

A estas alturas no voy a descubrir mi admiración por Raúl, pero ¿no aprendió nada de Fernando Hierro? El central madridista se volvía un auténtico sheriff cuando las cosas no iban bien. Raúl ofrece buen talante, tranquilidad y todas esas cosas, pero no da puñetazos en la mesa. Luego aparecerá el Marca solicitando el espíritu de Juanito... En este equipo dicho espíritu está ausente. Cristiano hace la guerra por su cuenta, como si todavía estuviera en el Manchester, equipo éste que lleva años viviendo de la pegada de sus delanteros porque adolece de centro del campo. Higuaín parece más pendiente de cierto sector de la prensa que afirma que se lleva mal con Cristiano que del juego, así que cuando tiene el balón, parece que sólo puede centrar al portugués. A Ramos parece que se le ha olvidado centrar. El pobre Arbeloa por la izquierda. Alonso y Gago, a pesar de su titánico trabajo, no consiguieron que el Real Madrid tuviera la posesión del balón...

El mejor en la primera parte, anoche, fue Marcelo. Al menos fue el único futbolista de ataque que supo mantener la cabeza fría. Entró varias veces por banda izquierda y el Barcelona no sabía cómo frenar sus incursiones. Eso sí, cuando llegaba a las postrimerías del área de Valdés, el bueno de Marcelo no encontraba apoyo alguno en sus compañeros, excesivamente ansiosos y extramotivados, pasándose de frenada en las carreras y sin buscar bien los desmarques. Podrían guardar esa ansiedad para machacar al árbitro o para proteger a quien recibe duras entradas, digo yo.

Hago especial referencia a Marcelo, porque la solución de Pellegrini cuando el equipo perdía por 0-2 fue quitarlo del campo. Metió a Guti, claro que sí, pero ¿mantienes a Arbeloa en la izquierda por miedo a Messi con un marcador adverso de dos goles? Pellegrini el cobarde, ni más ni menos y el Real Madrid no puede tener un entrenador así.

Antes del partido se veía venir: el chileno había conformado un equipo para intentar evitar que el Barcelona jugase al fútbol. La pregunta es, ¿en algún momento tenía pensado que el Real Madrid practicase este deporte? ¿No es más fácil evitar que el Barcelona juegue teniendo uno mismo la posesión del balón? La obsesión del técnico era que Cristiano ayudara en defensa en las coberturas... ¿Cristiano no debería estar más atento a marcar goles? ¿Acaso quiere Pellegrini que Cristiano se convierta en un nuevo caso Raúl? Porque alejar a Cristiano del área es un error tan grave como el que se cometió con Raúl al utilizarle durante cuatro años de interior derecho (suceso que los penosos antimadridistas terjiversan para atacar al capitán por el bajón en su promedio goleador). A ver cuántos goles marca el luso centrándose en hacer coberturas.

Muchos lo dijimos tras la debacle del Alcorcón: el técnico no vale, aún hay tiempo para solucionarlo. Pero no se hizo nada y Pellegrini, un entrenador sin personalidad, sin estilo definido desde que está en el Real Madrid, siguió al frente. Así llegó el Lyon y preparó el partido en función del poderío físico del rival. Anoche lo hizo basándose en Messi. ¿Qué hizo Guardiola? Cambió su táctica y Pellegrini, acuciando su incapacidad para leer los partidos, no supo qué hacer. Acabó sentándose para que fuese Raúl quien se dirigiera al área técnica para dar instrucciones.

¿Todavía alguien alberga alguna duda sobre la continuidad de Pellegrini el cobarde? No pensé que alguna vez fuera a decir esto, pero ¡Qué gran error cometimos al desprendernos de Fabio Capello!

Creo que a nadie nos gustó el fútbol desplegado por el Real Madrid de Capello (me refiero a su segunda etapa). Sin embargo el Real Madrid logró dos cosas: una liga imposible y carácter, mucho carácter. Aquellos futbolistas estaban motivados (y no extramotivados como ahora) eran una piña, se defendían entre ellos, se comían a los árbitros cuando hacían sus Villaradas y, sobre todo, causaban miedo y respeto entre sus rivales, porque eran capaz de remontar cualquier cosa. Ahora contamos con una pléyade de estrellas, los nuevos galácticos, pero nadie nos teme ni nos respeta. Se limitan a cosernos a patadas y a otra cosa. ¡Qué razón tuvo el gran sabio Di Stéfano cuando afirmó que el término "galáctico" había sido extremadamente dañino para el Real Madrid!

¿Queremos que vuelva el Real Madrid de verdad? ¿Queremos el tan nombrado espíritu de Juanito? Lo primero que hay que hacer es españolizar la plantilla. Me parece bien contar con media docena de foráneos que respondan a la vitola de jugador estrella, pero al menos tres cuartas partes del grupo han de estar formadas por españoles. ¿Por qué? Sólo el que ha nacido aquí entiende lo que es el Real Madrid. Sin embargo nos cargamos a Negredo en favor de un Benzemá que no ha hecho nada y ahora se habla de Ribéry cuando hay portentos en España como Silva. A ver quién imprime carácter en un equipo así.

Lo siguiente que hay que hacer es encargarse de la cantera como Dios manda. ¿Por qué Florentino despidió a todos los responsables de las categorías inferiores? Ahora no hay más que gente nueva y resulta que el primer equipo juega de una manera, el Castilla de otra, el C difiere de ambos y así sucesivamente. Claro, si Pellegrini pasa de los productos de la Fábrica, normal que cada filial mire por sí mismo en lugar de por el primer equipo.

Estoy tan crispado no porque esta temporada vayamos a irnos de vacío (ya se encargará Villar de que el Barcelona encarrile el resto de sus partidos) sino porque no veo que los responsables del Real Madrid vayan a modificar nada, de forma sustancial, para la próxima temporada. Anoche sólo vimos fútbol con Guti en el campo, pero Florentino ya se ha encargado de que sea la última temporada del catorce. Por cierto, ha hecho lo mismo con Raúl. No entiendo el beneficio que esto puede causar a la plantilla y Florentino tampoco, simplemente hacía tiempo que quería cargárselos y, gracias a Pellegrini el cobarde, ahora se ve en la tesitura de poder hacerlo.

Entre el técnico, el presidente, los árbitros y la ausencia de carácter de los futbolistas, el madridismo está hundido. Por eso no entiendo los silencios del Bernabéu. Vamos a ver: ¡es un campo de fútbol, no un teatro! Parece ser que lo de ser políticamente correcto no es propio únicamente de Raúl, sino que una gran mayoría del estadio opta por lo mismo. ¿Dónde está la olla a presión que otrora fuera el Bernabéu? Anoche suspendió Pellegrini, suspendieron los jugadores y suspendió el árbitro, pero el mayor suspenso de todos se lo otorgo a un público acomodado, incapaz de dar una voz más fuerte que otra en favor de su equipo, el Real Madrid.

Sigamos jugando con fuego, pero como las cosas continuen de esta manera, el Real Madrid terminará por extinguirse. Y no llevamos mal camino, porque lo que tenemos ahora no es digno de llevar tan insigne nombre.

martes, 6 de abril de 2010

Llegamos al clásico como líderes


Está claro que el próximo fin de semana se enfrentan Real Madrid y Barcelona. ¿Por qué? Muy sencillo: escandalosas rojas perdonadas al Barcelona y al Racing de Santander, a la vez que cualquier cosa cometida por el Real Madrid era susceptible de amonestación. Triste, muy triste, pero mejor que el Real Madrid se vaya preparando para jugar contra catorce. No sólo los árbitros preparan el terreno. También está la prensa. ¿Alguien entiende que los comentaristas de los partidos del Real Madrid en Gol TV y Canal + Liga sean, respectivamente, Víctor Muñoz (ex-culé) y Manolo Sarabia (ex-bilbaíno)? Claro que no, ¿verdad? Pues fijáos, yo sí: hay que atacar al Real Madrid desde todos los frentes y, evidentemente, no será Manolo Sanchís (comentarista de TVE para los partidos de Champions del Real Madrid esta temporada) quien sea injusto con los de Chamartín.

No escucho a Víctor Muñoz porque veo los partidos por el plus. El caso es que cada vez que Manolo Sarabia abre la boca, me entran unas ganas locas de cambiar mi forma de ser y volverme un violento. Al menos, me gustaría explicarle cara a cara que es un mierda y decirle lo que a ésta le ocurre, citando a un gran clásico como Clint Eastwood:
Oye bocazas, para mí no eres más que una cagada de perro. Y a una cagada pueden pasarle varias cosas: recogerla con una pala para limpiar la calle, secarse y llevársela el viento o terminar aplastada por las pisadas. Así que abre los ojos y mira dónde te caga el perro.

El gran Eastwood le soltó la parrafada en cuestión a un maleante de poca monta como Harry el Sucio en Impacto súbito, pero parece escrita pensando en el infame Sarabia, que nos deleita con comentarios como que una patada en la cara de Van der Vaart es fruto del natural salto de un jugador buscando el balón de cabeza (he saltado en mi vida a por más de mil balones de cabeza y jamás he necesitado soltar una coz) o defendiendo que el árbitro no saque amarillas por reiteración ni nada por el estilo ya que, simplemente, es el estilo de juego del Racing. Una vergüenza.


Pero el Real Madrid suma y sigue. Árbitros en contra, prensa mentirosa, muchas bajas, mal juego, Diarrá en la alineación inicial... A pesar de todo, líderes. Teniendo en cuenta que el mejor Barcelona de la temporada empató contra el peor Arsenal que se recuerda, es como para estar optimistas.


Sobre el partido, hay poco que decir. Los rivales saben que tienen absoluta permisividad para cometer todo tipo de faltas cuando el Real Madrid juega como visitante. Así que, tras la primera acción de peligro madridista, a los noventa segundos de partido (falta botada por Granero que despejó con apuros el meta local) el juego consistió en evitar que el Real Madrid jugase al fútbol a base de faltas. ¿Recordáis a Undiano Mallenco, la temporada pasada, amonestando a Drenthe porque, según él, se habían cometido demasiadas faltas sobre Messi? Hasta se lo dijo en el campo. Resulta que era la tercera que el argentino recibía. Por lo visto, si Cristiano recibe ocho o si a Van der Vaart le reparten hasta en el pasaporte, eso no es reiteración. ¡Viva el criterio arbitral! O lo que es lo mismo: quien a estas alturas diga que no hay Villarato, o es un auténtico cateto, o es culé y no quiere que se acabe el chollo.


Entre las faltas y jugar con diez (Diarrá, en su línea, se borró del partido) los madridistas comenzamos a temer por el resultado. Pero he aquí que contamos con el futbolista más desequilibrante del mundo (aunque la prensa insista con vehemencia, no es Messi) un tal Cristiano Ronaldo que se sobrepuso a la adversidad, recogió un balón tras un error racinguista, corrió raudo y veloz al área contraria y fue trabado en claro penalti, tan evidente que el árbitro no tuvo más remedio que señalarlo. De todos modos, teniendo en cuenta la mano que no quiso pitar en la segunda parte, me hubiera creído cualquier cosa.
Cristiano marcó y el Real Madrid llegó al descanso con ventaja, algo que en un partido tan embarullado, es una gran noticia ya que, conforme avancen los minutos, si el empate no llega el rival no tendrá más remedio que abrirse e intentar jugar al fútbol.

Más o menos eso es lo que pasó: el Racing puso un mayor empeño en la segunda mitad por llegar a las postrimerías de Casillas. Con ese escenario, lo lógico era sacar a Guti y Pellegrini así lo hizo. El catorce, con más espacios se convirtió en el sheriff del centro del campo y repartió toda suerte de pases a sus compañeros, incluída la magnífica asistencia a Higuaín para el segundo gol.


Del partido poco más hay que contar. Como dato relevante me quedo con una nueva buena actuación de Gago. Lo del argentino es muy meritorio habida cuenta de lo poco que ha jugado esta temporada. El mérito es todo suyo ya que contrató a un preparador particular para estar en forma en caso de tener alguna oportunidad. Sé que lo hizo pensando en el mundial, pero aún así, merece todos mis respetos por ser un profesional de primera.
Metzelder también estuvo sobrio en tareas defensivas. El alemán está prácticamente fuera del Real Madrid, pero no importó para que demostrara que también es un gran profesional.

La nota negativa la puso Granero. ¿Qué le pasa al 24? Si lo viera Jack Bauer, posiblemente le pediría amablemente que se cambiara el número. Y si no hacía caso, entonces emplearía métodos más drásticos (ya lo conocéis). Dije en su día que un futbolista del Real Madrid no puede jugar al fútbol andando y el trote de Granero se asemeja más a un paseo que a un sprint. Tiene calidad, tiene la oportunidad de disputar muchos minutos con el primer equipo, incluso ha sido titular en numerosas ocasiones. La pregunta es, ¿qué necesita este chico para estar motivado? Me está empezando a recordar a Roberto Soldado, lo cual es muy mala señal. Esperemos por su bien y por el bien del equipo que recapacite, se centre y haga aquello por lo que se le paga: un fútbol digno de un centrocampista del Real Madrid.


Y ahora todas las miradas puestas en el sábado. Pita Mejuto. Años atrás sería síntoma de imparcialidad en el partido, pero viendo el arbitraje del Valladolid - Real Madrid, me temo que los azulgrana nos coserán a faltas y él lo permitirá. Espero que los nuestros no se dejen provocar y demuestren en el campo que somos mejores que ellos.

lunes, 29 de marzo de 2010

El Real Madrid dobla en puntos al Atlético (74/37)


Cosas que debe evitar un equipo campeón:

1.- Falta de actitud. No se puede consentir que Granero juegue la primera parte andando, que Marcelo regale un balón por efectuar una frivolité en el lateral del área (que a la postre ha significado el 2-3) que Casillas dude al despejar un balón claro (ha tenido que sacarla de rodilla porque se le acababa el área) que Albiol cometa un error de novato en el primer gol, que se permita a Forlan chutar con toda tranquilidad en el último suspiro del partido (menos mal que no ha centrado al corazón del área)...

2.- Desperdiciar numerosas ocasiones de gol. La principal diferencia durante los primeros cuarenta y cinco minutos entre Real Madrid y Atlético ha sido que Reyes ha acertado su ocasión y que Ronaldo e Higuaín han fallado las dos más claras del partido.

3.- Permitir resucitar al rival. Con dos goles por delante y el Atlético moralmente hundido, Marcelo primero regalando un córner y Alonso después "homenajeando" a Mino y su infame mano en Copa de Europa ante el Bayer Munich, los han vuelto a meter en el partido (y nos ha podido costar muy caro).

4.- Ansiedad. El Real Madrid no puede saltar al campo pensando en meter el tercero cuando ni siquiera ha logrado el primero. El Real Madrid debe tener fe en su calidad, asumir la posesión de la jugada, practicar su fútbol y esperar que caigan los goles conforme se sucedan las ocasiones. Las prisas no son buenas consejeras; es mejor jugar con cabeza.

Hay otro tipo de circunstancias, relacionadas con cuerpo técnico y directiva, pero las cuatro anteriores son exclusivamente responsabilidad de los jugadores y en todas ellas incurrió el Real Madrid frente al Atlético. Sin embargo el partido se ganó. ¿Por qué? Dos motivos: la clase de nuestros futbolistas y la medianía que es el Atlético de Madrid.

La primera parte hizo que muchos nos pusiéramos nerviosos. El Real Madrid atacaba con pocos efectivos, supeditado en demasía a individualidades de Cristiano o Higuaín. No había circulación de balón, las posesiones terminaban en nada y Pellegrini volvió a hacer de las suyas, situando a Gago en paralelo con Alonso, en lugar de por detrás. ¿Acaso en Mallorca no funcionó a las mil maravillas Gago por detrás de Alonso, contra un equipo cuyo ataque estaba basado en buscar la espalda a Marcelo y Ramos, laterales aquel día? Claro que sí, pero a Pellegrini le entran los miedos y así nos va. Gago debe jugar por detrás de Alonso, haciendo las coberturas necesarias. Sin embargo, ayer, jugó demasiadas veces por delante del tolosarra. Un grave error en el que Pellegrini ya ha dado muestras más que convincentes de que no va a echar marcha atrás. Y menos mal que Lass está con artritis (o eso dicen) porque la diferencia entre el francés y el argentino, actualmente, es como la noche y el día.

En la segunda parte vimos al Real Madrid de verdad, a ese equipo que aplasta a sus rivales como una apisonadora. Parece ser que Pellegrini les puso las pilas (espero que sea eso para tener algo bueno que decir de él) La pena es que sólo duró unos veinte minutos, tiempo en el que el equipo destrozó a su rival con tres goles, que relataré a continuación.

En el primero funcionó la estrategia (vaya, he dicho otra cosa buena sobre el técnico, no lo toméis por costumbre). Ya es la segunda vez en muy poco tiempo que un futbolista del Real Madrid gana un balón por alto alrededor del punto de penalti y cede de cabeza al segundo palo. En ambas ocasiones Xabi Alonso logró el gol.

El segundo fue un golazo de altísima calidad, tanta que don Alberto Miguel Carrillo Romero, presidente de la peña madridista Blanca Zaidín de Granada, me comentó: "si lo llega a marcar Messi, tenemos gol para toda la semana". Pero lo marcó Arbeloa, lateral derecho del Real Madrid, que no se cansa de demostrar que en su posición natural es un fuera de serie, mientras que por la izquierda cumple y poco más. Xabi Alonso, demostrando aquello de que en el fútbol el balón debe correr más que los jugadores, envió un espectacular cambio de orientación en diagonal al pie de Arbeloa, rompiendo el intento de táctica de fuera de juego atlético. El lateral corrió hacia el pico derecho del área, sorteó a su rival con calma y nervios de acero (eso que le faltó al Real Madrid en la primera parte) y batió al portero cruzando el balón a la base del palo izquierdo. Un gol de enmarcar protagonizado por los dos ex del Liverpool. Fantástico.

El tercero fue de Higuaín, que a pesar de haber fallado ocasiones increíbles, nunca falta a la cita con el gol. Ya lleva veintitrés, pero es que el Real Madrid cuenta con una media superior a tres goles por partido. De seguir así pueden aspirar a batir el impresionante récord de 107 goles que el Real Madrid de la quinta del Buitre instauró en liga y que el supuesto super-Barcelona ni siquiera ha llegado a rozar.

A partir de ahí el Real Madrid se relajó demasiado. En ese momento Pellegrini debería haber dado entrada en el campo a Raúl y a Guti (lo hizo mucho más tarde). ¿Por qué? Porque ambos tenían ganas de comerse el mundo y los que estaban en el campo no. El Atlético pudo haberse metido otra vez en el partido gracias a la falta de concentración de los nuestros pero, afortunadamente, los rojiblancos no pueden considerarse un equipo de fútbol, sino una broma (a pesar de lo cual ganaron a un Barcelona que contaba con Iniesta, Xavi y Messi).

Quedan los asuntos extradeportivos. Doblamos en puntos al Atlético de Madrid: 74 por 37. Imagino que con el odio que generamos en la orilla del Manzanares, muchos no habrán dormido esta noche; peor para ellos.

Después está el árbitro, ese tipo que nos avergüenza a todos los pamplonicas de verdad (no a los de pega). Undiano Mallenco hizo lo posible por igualar el derby. Se comió varias cartulinas amarillas que hubieran desestabilizado todavía más a este triste Atlético, además de no pitar dos claros penaltis a favor del Real Madrid. Pero lo que más me irritó fue comprobar que, además de ser esbirro de Villar, resulta que es muy malo (y eso que está considerado el mejor árbitro español): ¡No vio la mano de Alonso! Tuvo que ser "Fermín el del banderín" (si yo fuera presidente de las piscinas de San Juan, de las que es socio, haría tiempo que por vergüenza lo habría expulsado de dicha sociedad) el que lo señalara. Pero tan torpes son que no mostraron amarilla a Alonso, ¿por qué? Porque intuyeron algo y lo pitaron, a pesar de que únicamente hay que señalar aquello que se ve. Pero esta vez la Villarada les salió mal y el Real Madrid continuó de líder (y digo esta vez, porque en el Mallorca - Barcelona el Villarato sí funcionó).

Por último, mencionar ciertas reacciones del público del Bernabéu. A Raúl lo abuchean por todos los sitios donde va. A alguien como Raúl, leyenda viva del fútbol español, habría que homenajearle en todos los campos, pero uno de los grandes males de nuestro país es la envidia. Sin embargo en el Santiago Bernabéu, cada vez que entra hay ovación. ¿Por qué será? Lo mismo sucedió cuando entró Guti, por un abucheado Granero. Y es que nuestro público es un gran entendido de fútbol, ¿por qué si no creéis que recibieron con tal algarabía la entrada al campo de Perea? El central rojiblanco tuvo una muy buena primera temporada con el Atlético, pero ahora no es ni una sombra de aquel y claro, el buen entendido madridista lo sabe.

Diréis que he sido muy duro con el equipo, pero creo que me he quedado corto: en dos semanas llega el Barcelona y no se debe perder la concentración ni un segundo, porque además de la calidad de varios de sus futbolistas, contarán con el beneplácito arbitral. Lo que quiero decir es que o bien ganamos por goleada o si no, Mejuto González, que frente al Valladolid nos demostró que se ha vendido a Villar, tendrá ese típico error que permite al Barcelona no perder sus partidos. Y un empate no nos vale.

viernes, 26 de marzo de 2010

Higuaín y Cristiano los marcan a pares


Como dije hace poco, la prensa se desmelena en cuanto hay que sobrevalorar desmedidamente cualquier acción azulgrana. El problema es que nadie osa contradecirlos, bueno, casi nadie. Hemos llegado a un punto que hasta el vendido presidente del Getafe, socio del Real Madrid cada día más sospechoso, afirma que Messi es mejor que Cristiano.

Sin embargo eso no es lo que vemos día tras día. ¿Messi tuvo dos partidos buenos? Sí, contra un Valencia defensivamente obtuso y contra un equipo que luchará para no descender. Por el contrario, Cristiano cumple cada vez que salta al campo, lo mismo que Higuaín, independientemente de la calidad del rival.

Y anoche volvió a suceder: en 36 minutos de fútbol eléctrico, el Real Madrid doblegó al equipo entrenado por Michel con cuatro goles. El grado de compenetración entre ambos es total (a pesar de que la mentirosa prensa ha intentado repetidas veces contar lo contrario) de forma que participan para anotar y para asistir (Messi sólo participa en sus propios goles).

El primero lo logró Cristiano de soberbia falta a la escuadra. ¿Quién provocó el libre directo? Higuaín. El segundo lo marcó el argentino a pase de Van der Vaart. En el tercero repitió Higuaín, con un pase de tiralíneas de Gago, digno del mismísimo Guti y el último fue un prodigio de esos que si hubiera marcado Messi, Carlos Martínez, comentarista del Plus, se habría quedado ronco, pero lo marcó Cristiano.

Ya perdonaréis que hable tanto de la prensa, pero es que el mencionado Carlos Martínez resulta patético cada vez que habla de Messi. Anoche Cristiano jugó una primera parte de lujo y el comentarista en cuestión no paraba de nombrar a Messi. ¿Detecto un nuevo brote de madriditis entre el barcelonismo? Han soltado rápidamente las campanas al vuelo, pero, de momento, no han ganado nada y posiblemente terminen la temporada en blanco. Incluso les hemos ganado en baloncesto, algo que de entrada parecía poco probable.

Luego leemos que Madrid y Barcelona se muestran intratables... No es eso lo que vi en el Barcelona - Osasuna, pero en fin, es lo que hay con una prensa vendida al mejor postor.

Quisiera hacer hincapié en el apartado Gago. ¿El Real Madrid quiere deshacerse de él? Todas las veces que ha jugado con Alonso el equipo ha ganado de calle: nadie interrumpía la circulación del balón (como hacen los dos Diarrás), el ritmo de juego era altísimo, los ataques se producían sin posiciones fijas, logrando la sorpresa, los goles llegaban con frecuencia... Pero Lass es indiscutible y Gago transferible. La única razón que entiendo es que Florentino, como ya trató de hacer con los fichajes de Lorenzo Sanz, se quiera cargar a Gago porque fue traído por la administración de Calderón. ¡Pero si también hay rumores sobre la marcha de Higuaín!

¿Por qué Gago funciona y Lass no? Es tan sencillo como esto: el argentino guarda las espaldas a Alonso mientras que Alonso se las debe guardar a Lass. Con Gago podemos ver a un Xabi Alonso liberado en el ataque madridista y con el francés, es Alonso quien debe quedarse atrás dada la libertad que Lass cree tener para sumarse a la ofensiva. Y todos sabemos que el talento de Lass no es, precisamente, el creativo.

¿Seguirá Pellegrini en esta línea? ¿Convencerá a Florentino para que Gago siga? ¿Se desharán de los paquetes? Siendo así, con el equipo funcionando y Pellegrini actuando de forma sensata (y no reinventando el fútbol) no tengo ningún problema en que siga, sobre todo si las alternativas son Mourinho o Benítez. Pero no me fío ya que he visto demasiadas veces al chileno sacar una alineación lógica un día por las lesiones (y se supone que Lass tiene artritis) y en cuanto ha podido la ha vuelto a liar. De hecho, posiblemente Pellegrini sea el gran culpable de la marcha de Gago, ya que no ha confiado en él durante prácticamente toda la temporada.

A partir del minuto 36, todo lo ocurrido fue para olvidar. El Real Madrid se durmió y aburrió a todos. El Getafe lo aprovechó para acortar distancias, llegando a marcar dos goles. Pero sólo fue un espejismo, ya que la victoria nunca se escaparía a los blancos.

En el tramo final del encuentro entró Raúl. El capitán ni está acabado ni nada, por mucho que lo pretendan. Ahora bien, no se puede esperar que alguien que no tiene continuidad en el juego, no pierda ritmo. Cuando Higuaín se lesionó, Raúl jugó varios partidos seguidos y fue a más. Lógico. Pero a Raúl se lo quieren cargar y creo que poco podemos hacer al respecto.

Lo que no entiendo es el comportamiento de muchos aficionados. No sé si será el último año de Raúl como jugador del Real Madrid, pero ¿qué ha sucedido cuando grandes figuras del deporte han llegado a su último año? Recuerdo, como caso más longevo, a Kareem Abdul Jabbar de Los Angeles Lakers. Se retiró con 42 años, físicamente mucho más perjudicado que Raúl. Sin embargo, en su última temporada, nadie se ensañó con él, nadie lo tachó de pesetero y, por descontado, no fue abucheado en ninguna cancha de la NBA. Todos reconocieron lo que el pívot angelino había hecho tanto por el baloncesto como por los Lakers. ¿Acaso Raúl no ha hecho nada por el fútbol y por el Real Madrid? Ya lo creo que sí, sin embargo, allá por donde va (excepto en el Bernabéu, claro) se oyen abucheos, silbidos e insultos en su contra. Lo más triste es que algunos provienen de supuestos madridistas (ningún madridista de verdad insultaría conscientemente a Raúl). Es una pena, pero es lo que hay.

La siguiente cita, el Atlético de Madrid. Convendría una buena goleada, para que la madriditis siga extendiéndose por la región noreste de España.

jueves, 25 de marzo de 2010

Zidane, Ronaldinho, Cristiano y Messi


El Barcelona siempre será un segundón. Da lo mismo que le regalen títulos (Champions, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes del año pasado se deben a los cinco penaltis de Chelsea) ya que después aparece Laporta y dice que lo más importante logrado la pasada temporada fue el 2-6 al Real Madrid. ¿Es o no es significativo?

Pero también sucede con la prensa. Desde hace unos años, todo lo que huele a azulgrana se distorsiona al alza de una manera tan poco objetiva como fanática y falsa, siempre con el Real Madrid en el horizonte. Y quien se fija más en el rival que en sí mismo, es un equipo pequeño. Sólo hay que atender a un par de ejemplos.

¿Os acordáis de Ronaldinho? Mientras una parte importante de los medios (y no me refiero sólo a los catalanes, sino a nacionales en general) llegaba a decir que había superado a Zidane, otros lo calificábamos con el pseudónimo de "Fraudinho". Se llegó al esperpento de calificar como gol del siglo un remate parecido a una chilena al que tuvo que recurrir tras efectuar un mal control con el pecho, dentro del área del Villarreal y ante la pasividad de unos defensas que habían bajado los brazos al encontrarse varios goles por debajo del marcador y en tiempo de descuento. Medios como Antena 3 afirmaron que estaba por encima de una serie de goles, entre los que aparecía una excepcional chilena de Hugo Sánchez al Logroñés y el gol de Zidane en la novena.

Comparar a Ronaldinho con Zidane es como establecer similitudes entre Messi y Maradona. Zidane, además de su voleón contra el Leverkusen en la última Champions ganada por el Real Madrid, marcó dos goles en la final del mundial de Francia, fue clave para la consecución de la Eurocopa con su selección y fundamental para que los galos se metieran en la final del último mundial. Ronaldinho, ¿qué ha hecho Ronaldinho en mundiales o finales de Champions? Desaparecer. Pero llevaba camiseta azulgrana, el mejor futbolista de los últimos años había sido del Real Madrid y claro, había que decir que era mejor que Zidane.

Ahora sucede con Messi. Acaba de marcar dos hatt-tricks, algo propio de un gran futbolista, no lo niego, pero ¿mejor que Maradona? Ahora hay que hundir a Cristiano y como el portugués es un futbolista de otra galaxia, ni siquiera lo nombran cuando hablan de Messi. Eso sí, no matizan en la débil defensa valencianista, que prácticamente le tendió una alfombra roja en su primer trío de goles. Tampoco comentan que los otros tres los marcó ante un equipo que lucha por no descender. Y, evidentemente, nadie habla sobre su poca capacidad para jugar con los compañeros.

Maradona ganó un mundial (México 86) y prácticamente él solito metió a su selección en la final de otro (Italia 90). En México metió uno de los mejores goles que jamás se ha visto en la fase final de la Copa del Mundo, recorriendo todo el campo con el balón controlado, sorteando a todos los rivales que le salieron al paso y eliminando a nada más y nada menos que Inglaterra. ¿Se atreven a comparar ese gol con uno conseguido en Copa contra el Getafe? Es de risa.

El caso es que en cuanto una defensa se vuelve lo suficientemente ordenada, como sucedió con el débil Osasuna anoche, Messi ni la huele. Por el contrario, Cristiano Ronaldo (a quien tampoco se me ocurrirá el disparate de compararlo con Maradona) se hecha el equipo a la espalda, juega con la cabeza levantada, genera ocasiones para sí mismo y para sus compañeros y siempre aparece, aunque el rival sea el Valladolid y tenga permiso del árbitro para apalizarlo en el terreno de juego. El problema es que Cristiano juega en el Real Madrid y Messi en el Barcelona. ¿Qué pasaría en caso contrario? Si Messi jugase en el Real Madrid dirían que sólo juega bien a la contra, que es muy individualista y seguramente lo tacharían de cojo (por aquello de que tiene la derecha para apoyar). En ese caso Cristiano sería el mejor del mundo y bla, bla, bla.

Es irrisorio, pero es lo que hay. Ronaldinho nunca alcanzó, ni de lejos, a Zidane y Messi, se pongan como se pongan, es inferior a Cristiano Ronaldo, algo que seguramente comprobaremos todos en el mundial. Ojalá que esta realidad también se demuestre el diez de abril.