domingo, 21 de marzo de 2010

A pesar de todo, a ritmo de récord


No soy muy amigo de ciertos records, porque pueden llevar a engaño. Sin ir más lejos, el año pasado Juande Ramos batió un récord de victorias en liga para, después, batir otro de derrotas. Dicho de otra manera: superar un récord que no signifique títulos no me parece motivo como para que un entrenador pueda sacar pecho.

El récord que el Real Madrid alcanzó anoche fue el de ganar ocho partidos de liga consecutivos marcando tres o más goles. Me parece estupendo, pero ¿nos olvidamos del Alcorcón y del Lyon por dicha circunstancia? Lo siento, pero no puedo.

Ayer, una vez más, Pellegrini consiguió darme dolor de cabeza y creo que no fui el único, habida cuenta del silencio sepulcral que reinaba en el Santiago Bernabéu conforme avanzaba la primera parte. Una vez más, el chileno colocó a Lass por delante de Alonso, pero muy por delante, como si nos estuviera provocando. Además lo colocó por la izquierda.

Pellegrini es un cobarde y alguien así jamás debería sentarse en el banquillo del Real Madrid. ¿Por qué jugó anoche Lass de interior izquierda? Porque Arbeloa jugaba de lateral derecho y Marcelo de lateral izquierdo. Pellegrini y sus mensajes. ¿Por qué jugó de titular en Lyon Diarrá? Porque el técnico tenía miedo al poderío físico de un equipo de segunda fila. Pero en el descanso se quitó culpas de encima sustituyendo a Marcelo. Es decir: Pellegrini es un cobarde dentro y fuera del fútbol.

Podéis no estar de acuerdo conmigo a la hora de cargarnos al entrenador. Pero lo que no me podéis discutir son los hechos: Real Madrid - Sevilla, con Lass en el campo 0-2, con Guti en su lugar 3-2; Real Madrid - Sporting, con Lass en el campo 0-0 y aburrimiento total, con Guti en su sustitución, 3-1. Pero la semana que viene ¿quién será titular? Lass.

Para confirmar su cobardía, nada más recibir el gol del Sporting en la segunda parte ordenó calentar a Gago. El Real Madrid tenía en el campo un esquema que ha funcionado siempre esta temporada: Xabi Alonso de medio-centro y Guti por delante de él, además de la inestimable colaboración de un inmenso Van der Vaart. ¿Confía Pellegrini en estos jugadores? El mensaje que envió con lo de Gago dice que, evidentemente, no. Sin embargo, en el rato que le llevó a Gago efectuar su calentamiento, el Real Madrid, a ritmo de Guti, marcó tres: Van der Vaart a rechace de un cañonazo de falta de Cristiano, Alonso tras recibir una asistencia de cabeza de un Cristiano que se elevó por encima de todos sus rivales como si del mismísimo Kobe Bryant se tratara y, por último, Higuaín en una impresionante jugada personal, sorteando a rivales y chutando colocado y abajo.

Cuando marcó Higuaín, el cuarto árbitro ya tenía levantado el marcador electrónico solicitando el cambio: Gago por Granero. Y ahora viene el insulto final del ingeniero: ¿por qué Gago sí juega donde debe hacerlo un pivote, es decir, por detrás de Xabi Alonso, mientras que la disposición de Lass es similar a la de un extremo? Es tan incoherente como inexplicable.

Ése es Pellegrini. Y por si alguien piensa que puede cambiar, saca pecho en rueda de prensa y dice que está orgulloso de su trabajo. ¿Contar con la mejor plantilla del planeta y caer eliminado contra un segunda B en Copa y un segundón en Europa es como para estar orgulloso? Desde luego que no.

Entiendo que el Real Madrid no puede llevar un ritmo de entrenador por año. Es malo para el club. Pero no por ello vamos a mantener a un técnico que no sabe ganar. ¿Tiraremos también la próxima temporada a pesar de contar con una gran plantilla por un técnico cobarde? Ni el Real Madrid ni nosotros, los aficionados, lo merecemos.

Pero no sólo hemos de padecer a Pellegrini. La prensa se despachó anoche agusto (en especial el programa resumen de Canal Plus) contra el Real Madrid. Claro, hay que intentar lo imposible, que no es otra cosa que el público comience a dudar del Villarato. Así pues, en un partido en el que se producen dos jugadas polémicas por manos, una perjudicando al Real Madrid y otra perjudicando al Sporting, se habla sólo de la segunda. Han llegado a la desfachatez de borrar del resumen la mano de Gregory, central sportinguista que efectuó un paradón digno de un guardameta. Era penalti claro, de forma que el Real Madrid debería haber llegado al descanso con ventaja de un gol en el marcador. Sin embargo, no interesa informar de ello, porque no conviene.

Y si ayer me molestó lo de Canal Plus, en las noticias de Cuatro de hoy han llegado al esperpento: Juanma Castaño se ha comportado como lo que es, un ultra de Gijón. Ha llegado a hacer aspavientos para meterse con Valdano por decir que es muy difícil ver si en la jugada de Van der Vaart hay mano o no, pero ¿mencionar el penalti de Gregory? ¿Para qué? Total, sólo estamos desvirtuando la información y engañando a todo aquel que no haya visto el partido. Fijáos hasta donde ha llegado el patetismo del ¿periodista? de Cuatro, que ha pedido un penalti de risa, totalmente inexistente, en una acción de Arbeloa en el tramo final del partido.

Pero no terminan ahí nuestros males, ya que los dirigentes del equipo siguen haciendo de las suyas. Se sigue hablando de una posible salida de Higuaín del equipo... ¿Nos vamos a desprender del máximo goleador? ¿Por qué? ¿Porque no ha sido un fichaje hecho por Florentino? El presidente ya hizo lo mismo en su primera etapa como máximo mandatario blanco: intentar deshacerse de todo lo que le oliese a la administración anterior. Todavía recuerdo la mala manera en que se echó a Morientes para fichar a Owen. ¿Harán ahora lo mismo con Higuaín para traer a Rooney? Incomprensible.

Después está el asunto Raúl. ¿Se puede consentir que alguien con el calado de Raúl en la historia del Real Madrid se marche por la puerta de atrás? Esta misma semana hemos leído en la prensa que posiblemente pidan a Raúl que renuncie a su último año de contrato. No se debe maltratar así a uno de los grandes mitos del madridismo, es una barbarie.

Otro con la soga al cuello: Guti. ¿Acaso no está siendo uno de los grandes protagonistas esta temporada? Ya lo creo que sí. Pero Florentino tiene prisa por traer a Canales y parece ser que ya le han dejado caer al catorce que si se marchara del Real Madrid esta temporada, el media-punta del Rácing podría recalar en el equipo blanco un año antes de lo previsto. ¿Nos hemos vuelto todos locos? ¿De verdad alguien cree, viendo jugar a Guti, que está acabado?

Para terminar está el asunto del técnico: una vez más se habla de entrenadores como de cromos. Antes de la llegada de Pellegrini se barajaban las opciones de Mourinho o Wenger, es decir, la noche y el día. Y ahora, por lo que tengo entendido, la cosa es similar. ¿Cómo se puede elegir entre dos entrenadores que no tienen nada que ver? Muy sencillo: porque aquí lo de menos es el fútbol. Se trata de traer a alguien de renombre y ya está. Si luego el equipo juega o no, por lo visto no les importa.

Pero a quien sí importa es al público del Bernabéu, que estalla en una gran ovación cada vez que ve a Guti calentar. ¿Por qué? Porque el buen aficionado sabe de fútbol. Ya es hora de contratar a un entrenador que también sepa tanto de fútbol como del Real Madrid. ¿Quién es ese hombre? Cada día lo tengo más claro: don José Miguel González Martín del Campo, es decir, Michel. Pero mientras Florentino y compañía estén en el poder, o bien Michel gana la Champions con el Getafe o difícilmente lo veremos donde debería estar: dirigiendo al Real Madrid.

jueves, 18 de marzo de 2010

Raúl

Raúl







Se que en estos momentos los madridistas estamos un poco tristes, es lógico por la eliminación de la Champions, pero teneis que tener en cuenta que lo que nos ha hecho grandes es levantarnos después de una caida, y el Madrid siempre se levanta y cada vez será más grande.



quisiera compartir con vosotros una columna del diario marca de ya hace algunas semanas, firmada por el Sr. Manuel Juliá, que la titula EN HONOR A RAUL. Quisiera que la analizarais detenidamente, sobre todo aquellos que se llaman madridistas y no hacen mas que despotricar sobre Don Raúl Gonzalez Blanco.



EN HONOR A RAUL:

Si tienes un hijo al lado dile que se fije en RAUL. Que se fije y aprenda. También ahora mientras buitres mediáticos merodean su presunto cadaver lleno de sangre fresca y avariciosa. Dile a tu hijo que le mire a los hojos y vea como es una mirada noble. Dile que observe cómo hay que hacer para concentrarse. Que vea su actitud en los partidos, su sacrificio sin límites, su hambre de lucha, su respeto al contrario y al compañero. Si tienes a tu hijo al lado dile que agradeces a Raúl muchas noches de sueños hermosos, muchas mañanas de tertulias humeantes, muchas horas de gozo, recuerdos y victorias. Dile que se fije en como hay que avanzar hacia un éxito digno, hacia los sueños posibles, sin hazañas oscuras, sin estúpidas sobervias, sin mentiras que terminan cobrando su impuesto miserable.





Si tienes a tu hijo al lado dile que se fije en Raúl. Que se fije y que aprenda a apretar los dientes y a luchar cuando el entorno te agobia. Que aprenda a levantar la cabeza en la derrota (que siempre es momentanea), por que has descubierto que la verdad, la honradez, el trabajo y el tesón son columnas de la vida que ninguna tormenta podrá derribar.


Mira a los ojos a tu hijo, o a tu hija, y diles que odien esos programas de la tele que denigran el talento, exaltan la mentira y enseñan el éxito fácil, sin esfuerzo ni sacrificio. Y muéstrales el ejemplo de Raúl. Diles que cuando vayan contigo al campo no le quiten los ojos de encima. Que aprendan de él, por que aunque Raúl ya esté perdiendo la batalla del tiempo (la edad no perdona), con su actitud ha ganado para siempre, en nuestro corazón, la batlla del respeto.

Yo esta columna del señor Manuel Juliá, la he recortado y enmarcado, por que como madridista y raulista no pude mas que emocionarme al leerla, por que habla de unos valores que son aplicables a todas las vicisitudes de la vida.


Gracias Raúl por existir.


Alberto Miguel Carrillo Romero


Presidente de la peña madridista

Blanca Zaidin de Granada

domingo, 14 de marzo de 2010

Higuaín se resarce con un Hatt-trick


Me cuesta muchísimo sentarme hoy para hablar de lo ocurrido en Valladolid. Tengo dos motivos: el primero es que no voy a olvidar de golpe y porrazo el estrepitoso fracaso de la Champions (y creo que el calificativo es suave). El otro lo resumiré con una pregunta: ¿de qué te quejas, Onésimo?

Esforzándome mucho voy a dejar por un momento a un lado lo del miércoles, para centrarme en las barbaridades acaecidas esta noche en Zorrilla, porque hacía tiempo que no veía a un equipo sufrir tal cantidad de durísimas entradas, las cuales el árbitro no ha tenido a bien castigar. Y eso que arbitraba Mejuto, alguien a quien consideraba fuera del Villarato. ¿Será que quiere ir al mundial?

Cada vez que un futbolista del Real Madrid recibía el balón de espaldas a un rival, éste le propinaba una buena patada y al suelo. Durante los primeros cuarenta y cinco minutos ésa ha sido la táctica de Onésimo y Mejuto la ha respetado, hasta el punto que ha llegado a permitir una peligrosísima agresión sobre Cristiano Ronaldo.

Todavía recuerdo la que montó Guardiola el año pasado porque a Messi le dieron una patada (al que diga que el técnico culé es educado y tal, que siga sus declaraciones, porque sólo mantiene la compostura cuando lo tiene todo a favor). ¿Cual habría sido el comportamiento de Guardiola si a Messi le hubieran hecho lo que esta noche a Cristiano o a Van der Vaart? Son los dos futbolistas más castigados hoy por las fechorías de unos vallisoletanos, que han pensado que el fútbol consiste en agredir al rival de todas las maneras posibles.

Sin embargo Onésimo se ha puesto en pie de guerra. Según él su equipo no ha sido inferior al Real Madrid en la primera parte (totalmente falso, por cierto) pero que con el Madrid ya se sabe, que si los árbitros y bla, bla, bla... Señor Onésimo, no tiene usted vergüenza ni la conoce, porque pensar que el resultado habría sido distinto si se hubiese pitado el penalti cometido por Ramos en la segunda parte, momento en que el marcador iba 0-3, evidencia las mentiras de un resentido que odia al Real Madrid (me refiero al penalti de la mano, porque la otra jugada ¿polémica? no es tal ya que el central despeja un balón sin tocar al rival). Lo mejor será que no dedique ni un minuto más al ex-culé llorón de turno y vayamos al partido.

Muchas tonterías se han dicho desde lo del miércoles. Una de ellas era que había lío entre Higuaín y Cristiano. ¿Habéis visto el partido? ¿Parecía que se llevasen mal? ¿Acaso no han jugado perfectamente compenetrados, buscándose en todo momento, apoyándose, asistiéndose continuamente y abrazándose en los goles? Claro que sí. Pero la dañina prensa de este país no sabe qué hacer con tal de intentar hundir al Real Madrid.

El caso es que el Real Madrid ha ganado a ritmo luso-argentino. Tras unos primeros minutos bastante malos, debido sobre todo a la ansiedad, Cristiano ha metido un golazo de falta (muy meritorio teniendo en cuenta que la barrera no estaba, ni de lejos, a la distancia reglamentaria) y a partir de ahí el equipo ha mejorado mucho en su juego.

Alonso en el centro del campo organizaba de forma magistral (a destacar un espectacular pase en diagonal de sesenta metros al pie de Cristiano tras sentar a un rival con un sombrero). Lass continua fatal, pero como hoy ha desaparecido bastante, no ha estorbado al de Tolosa, que ha combinado perfectamente con Van der Vaart y Granero (y eso que el 24 no ha tenido precisamente su noche).

A pesar de las continuas faltas recibidas, de la mala educación del público local (bochornoso en líneas generales, llegando al éxtasis cuando han abucheado a Raúl, que batía otro récord con sus 543 partidos disputados en primera) y de la complicidad arbitral con los locales, el Real Madrid ha empezado a jugar al fútbol, a hilvanar jugadas y ha termiando imponiéndose por goleada, destacando a Higuaín, que se ha resarcido de su desastre particular europeo con un hatt-trick.

Otro argentino ha colado también tres en la tarde-noche de hoy. Hablamos de Messi. Para los medios, parece que sus tres goles tienen mucho más mérito que los de Higuaín. Sólo diré una cosa: intentad ver dichos goles, prestad atención a los defensas del Valencia y luego me contáis. Resulta mucho más fácil jugar al fútbol cuando, lejos de meterte el pie, te tienden una alfombra roja para que pases sin problemas. ¿Cuántos goles habría metido Messi hoy si la defensa valencianista se hubiera aplicado con la contundencia permitida por Mejuto en Valladolid? Seguramente ninguno. Higuaín ha marcado tres y Cristiano, con las facilidades que ha dado atrás el Valencia, podría haber estado marcando toda la noche. Pero claro, no hay villarato, el Barcelona es el mejor del mundo (a pesar de que no juega a nada, como se ha demostrado hoy) y el Real Madrid ha vencido al Valladolid gracias a los árbitros. ¿Es para mosquearse o no?

Termino con el show Pellegrini. Nuevamente Lass de titular y situado por delante de Alonso. Por si acaso el chileno deja claro que no piensa cambiar. Después, para poner la guinda de su particular pastel, ha dado entrada a Gago a falta de cinco minutos para la finalización del encuentro. Onésimo no tiene vergüenza, está claro, pero Pellegrini tampoco. Estos días hemos oído una historia proveniente del entorno de Kaká, algo lamentable ya que ciertas cosas se dicen en privado y a la cara. Sin embargo, coincido en que Pellegrini es un cobarde. Lleva toda la temporada enviando mensajes y echando balones fuera a la hora de repartir culpas. Hoy lo ha corroborado al no atreverse a sentar a Cristiano a pesar de que estaba tocado y el partido sentenciado. Xabi tenía una amarilla (por cierto de risa, porque no ha sido ni falta) y en lugar de cambiarlo con el 0-3, cuando todavía faltaban 25 minutos, se espera casi hasta el final y se ríe del bueno de Gago en la cara. Más le valdría respetar al único futbolista que le ha rendido en condiciones como pivote defensivo esta temporada. Y ya en el colmo de los despropósitos, decide dar entrada en el campo a Guti, con el choque ya decidido, en un partido en el que las faltas se producen por doquier. Y ya sabemos lo mal que encaja el canterano que lo inflen a patadas. ¿Cómo no se ha acordado hoy de Diarrá? Partido sentenciado y nos están inflando a palos. Saca al torpe gigantón africano y que haga de Harry el Sucio. Pero no, Diarrá estaba destinado para la ida en Lyon, donde empezó a fraguarse nuestra particular desgracia internacional.

Echar a Pellegrini ahora no tiene sentido (debería haber sido cesado tras lo de Alcorcón, cuando todavía había tiempo para reconducir la nave) pero espero que conforme termine la temporada desaparezca de la disciplina madridista. Pellegrini, Schuster, Juande y compañía me han hecho llegar a una reflexión que jamás pensé que se daría y es la siguiente: creo que echar a Fabio Capello fue un error de proporciones catastróficas.

Sí, recuerdo todo lo que despotriqué contra el entrenador italiano. Sigo pensando que colocar a Emerson y Diarrá de titulares contra el Mallorca el día en que nos jugábamos la liga fue una temeridad que nos pudo haber costado muy caro. Además con él también caímos en octavos de la Champions. Pero no creo que con él ningún futbolista se hubiera atrevido a mostrar indolencia en el Bernabéu en un partido de Champions. Además, visto el funcionamiento que han tenido los posteriores técnicos, comportándose en muchos casos como si el banquillo les viniera muy grande, me ha hecho cambiar de opinión con respecto al técnico transalpino.

El Real Madrid debe ganar esta liga por varias razones: demostrar que ni el Villarato puede con nosotros, poner al Barcelona en su sitio (el de eterno segundón) y, sobre todo, como disculpa a unos aficionados que han quedado tocadísimos tras la debacle europea. Si no, vendrán tiempos muy difíciles.

jueves, 11 de marzo de 2010

El problema de no saber gestionar un gran equipo


Como todo el madridismo, estoy triste, muy triste. Es el sexto año consecutivo que caemos eliminados en Champions en cuanto empiezan las eliminatorias, por lo que podríamos hablar no de un error puntual, sino de un grave despropósito estructural.

Lo que me pide el cuerpo (imagino que a muchos también) es coger el hacha y empezar a cortar cabezas. Sin embargo estaría cometiendo el mismo error que nuestros jugadores ayer: utilizar el corazón en lugar de la cabeza. Así que trataré de recapitular acontecimientos, a ver si así podemos sacar algo en limpio.

Al comenzar la temporada comenté que este Real Madrid tenía la plantilla algo descompensada. Muchos me criticastes arguyendo, entiendo que acertadamente, que teníamos un potencial ofensivo descomunal, unos centrales de gran categoría y un seguro de vida bajo los palos. Sí, estoy de acuerdo, pero hay un técnico que juega con un determinado esquema y no sale de ahí.

También rebatisteis mi argumento del técnico, al decir que con esta plantilla se podía conformar el mejor once del mundo con diferentes esquemas tácticos. Y sí, volveis a tener razón, sólo que hay un pequeño matiz: una temporada no se juega con once futbolistas, sino con unos cuantos más. Y hay ciertas posiciones en este equipo, dado el esquema de Pellegrini, que no tienen recambio.

El único fútbol entendido por Pellegrini que me ha gustado este año se ha producido sin pivotes defensivos en el campo (es decir, sin ningún Diarrá). Aunque hubo una excepción: el partidazo de Gago ante el Mallorca (rival bastante serio esta temporada) ya que jugó como si fuera una especie de líbero aplicado únicamente a tareas defensivas. ¿Cómo se hace esto? Cuando sube Marcelo, cubro la izquierda (y rezo para que Ramos no suba a la vez por la derecha). Si sube Ramos, lo mismo pero por su lado. Y si sube Alonso, porque los hombres de delante han ocupado las bandas, le doy la libertad suficiente cubriendo su posición. Gago es el único futbolista en toda la plantilla que ha entendido lo que debe ser un pivote defensivo con este esquema. Pero Pellegrini no usa a Gago si puede evitarlo, es lo que hay.

Sigamos con el razonamiento. Decía que los mejores partidos con esquema Pellegrini se han producido sin pivotes. Alonso jugaba como medio-centro (la diferencia con un pivote es que un medio-centro sabe dirigir al equipo desde atrás y no se dedica únicamente a defender) y, por delante de él, dos de estas tres posibilidades: Guti, Van der Vaart y Granero. El equipo se aseguraba el control del esférico, circulación del balón y ocasiones de gol independientemente de que el rival dejase espacios o no.

¿Qué pasa si alguien permite a este Real Madrid tener espacio para correr? Pierde por goleada. Si a este equipo le dejan montar varios contraataques en un partido, el esquema táctico a utilizar es muy sencillo: Higuaín, Cristiano, Kaká y ocho más. Hablamos de tres auténticos virtuosos en las jugadas a la contra. Y claro, gracias a ello, Pellegrini ha podido subsistir con Arbeloa por la izquierda, Lass por delante de Alonso y todas esas cosas ininteligibles para el buen entendido madridista.

Llegó el sábado el Sevilla y todos pudimos comprobarlo: sesenta minutos made in Pellegrini y perdíamos por 0-2 contra un rival que no había realizado ningún disparo a puerta. Treinta minutos con un centro del campo que sabe jugar el balón, sin pivotes y levantamos el resultado marcando tres y gracias... Pero las gracias las dio el Sevilla, porque a pesar de encerrarse atrás, las faltas y las ayuditas inestimables de Iturralde, en esa media hora le deberían haber caído unos cuantos goles más.

¿Cómo era el Real Madrid de esa media hora prodigiosa del pasado fin de semana? Marcelo por la izquierda, Ramos por la derecha y tres hombres en el centro del campo: Alonso de medio-centro y Van der Vaart y Guti por delante. Enfrente el Sevilla, ¿y qué? El Real Madrid hacía circular el balón, los hombres de ataque gozaban de absoluta libertad de movimientos y las ocasiones llegaban por doquier.

Pero hay un problema: ¿qué pasa si no puede jugar Alonso? Lass demostró ayer sobradamente que no puede jugar de medio-centro el solo. ¿Qué solución aportó el técnico? Retrasar unos veinte metros la posición de Guti. Y sí, Guti jugó como un buen medio-centro (todo lo bien que se puede jugar cuando Lass te estorba continuamente), pero ¿quién hizo de Guti?

Ya hemos comentado que el esquema de Pellegrini suele fallar cuando el rival se encierra atrás. Si alguien puede desatascar el juego en dicha circunstancia en el Real Madrid es Guti. Ya sé que el canterano no cae bien a mucha gente y entiendo por qué, pero vamos a olvidarnos por un momento de filias y fobias y seamos serios: hoy por hoy, con los esquemas de Pellegrini, o Alonso y Guti son de la partida o más vale que el rival nos deje correr.

Pero ayer jugó Guti, me diréis muchos... Sí, pero ¿dónde jugó? ¿Lo hizo en su sitio? ¿Se colocó en las posiciones en las que puede desestabilizar un partido? No, jugó de Xabi Alonso y claro, ahí difícilmente puede desestabilizar nada. Aún así dio el pase del único gol del partido, un centro de precisión milimétrica en profundidad al pie de Cristiano. Pero poco más pudo hacer.

Al comenzar la temporada hablamos de muchos posibles esquemas para esta plantilla. Algunos defendimos el jugar con tres centrales y dos carrileros. La idea era que Pepe o Ramos ocuparan el centro del trío defensivo al más puro estilo de la figura ya desaparecida en el mundo del fútbol del líbero (posición a la que tengo especial cariño ya que la he desempeñado muchas veces al jugar al fútbol). La idea es que en defensa los tres centrales permanezcan atrás y en ataque, el central del medio adelante su posición para cubrir las subidas del medio-centro o bien para apoyarle en la salida del balón. Hay plantilla para ello, más que para lo que propone Pellegrini, aunque siempre tendremos la falta de sustitutos para Xabi Alonso.

Y digo yo, ¿es que el Real Madrid no tiene cantera? No voy a ser tan iluso de pretender que un chavalito del filial debute en Champions y ocupe la demarcación de medio-centro. Claro que no. Pero la temporada es muy larga y si no cuentas con sustitutos naturales para Alonso y Marcelo, ¿no sería conveniente ir dando minutos a gente del filial que juegue de medio-centro y lateral izquierdo para cuando hagan falta? Es muy sencillo: en uno de los muchos partidos en los que el Real Madrid se ha puesto con ventaja de varios goles en el marcador (este año ha habido unos cuantos) sustituye a Alonso o a Marcelo por alguien del filial y que se vaya fogueando. No estoy descubriendo nada nuevo ya que es lo que se ha hecho toda la vida. Pero no, Pellegrini es capaz de hacer viajar a cuatro canteranos y después no les da ni un minuto (y eso lo hemos visto esta temporada). Luego los canteranos captan el mensaje (que no es otro que "o te fichamos por una millonada o no jugarás nunca en el Real Madrid") y en cuanto tienen ofertas para jugar en cualquier otro equipo, los mejores de ellos se largan.

Así las cosas, un día falla Xabi Alonso y no podemos con un equipito del montón. Y lo que es más curioso: un equipito del montón tiene a un entrenador capaz de leer un partido, ver lo que está fallando, hacer cambios en el descanso y modificar una primera parte ultra defensiva abocada al fracaso, por una segunda en la que su equipo tiene el balón y nos da un baile de cuidado en el mismísimo Santiago Bernabéu.

Y aquí entran los jugadores. ¿Es toda la culpa de Pellegrini? No, aunque ya ha demostrado sobradamente que el banquillo del Real Madrid le viene muy grande. ¿Tiene toda la culpa el presidente? Tampoco, pero debería ir pensando en dejar que fuera un profesional del fútbol quien le prepare la próxima temporada (y no el infame Valdano, que es alguien que en esta vida sólo ha sabido hacer una cosa: arrimarse al sol que más calienta). Evidentemente también están los jugadores. Unos por exceso (Cristiano estaba tan ansioso que completó su peor partido desde que está en el Real Madrid) y otros por defecto, pero llega un momento en el fútbol en que hay que olvidarse de tácticas, echarle cojones (con perdón de la expresión) y ganar el partido. Eso, a día de hoy, muy poquitos futbolistas del equipo lo tienen. Ese coraje, esa rabia y esas ganas. Uno es Raúl (digo lo mismo que con Guti, olvidemos filias y fobias y hablemos en serio). El otro solía ser Higuaín, pero anoche, bien por el fallo estrepitoso de la primera parte, bien por el nulo control del balón de los centrocampistas en la segunda, no vimos al Higuaín que nos hizo vibrar a todos el año pasado contra el Getafe, o a aquel que nos dio la liga contra el Espanyol y contra Osasuna. El tercero con raza de sobra es Cristiano, pero como ya he dicho, el chaval ayer se equivocó por completo.

¿Soluciones? Tener claro, por mucho que nos duela, que esta temporada ya se ha acabado, eso para empezar. Sí, hay que ganar la liga, pero los que no se dedican directamente al juego (presidente y compañía) deben empezar a planificar la temporada que viene desde ya. Y para ello, lo primero es dar el mando a gente de fútbol, gente que sepa de esto. No me importa si hablamos de Zidane, Hierro o Pirri; el caso es que Florentino Pérez ya demostró en su primera etapa que cuesta tres años disolver un equipo campeón (que es lo que había heredado). Y en ésta, su segunda aventura, sigue demostrando que sí, es un fenómeno para fichar cracks, pero no tiene ni idea de cómo afrontar una temporada futbolística.

Hecho esto, olvidémonos de estrellas, que las tenemos y a patadas. No hay que cambiarlo todo, en absoluto. Prueba de ello es que ayer, a pesar de la mala segunda parte y del nefasto partido de ida (allí fue donde Pellegrini hundió al Real Madrid) si el árbitro pita el penalti sobre Higuaín y nos vamos al descanso con 2-0, el Lyon habría empezado a dejar espacios, el Real Madrid a correr a la contra y a lo mejor cae media docena de goles. Se debe continuar el actual proyecto deportivo reforzando posiciones como el medio-centro y el lateral izquierdo. Para ello es indispensable contar con un técnico afín al Real Madrid. ¿Qué quiero decir? Que no es de recibo saltar a la palestra y decir: "nuestras opciones para el banquillo son Wenger o Mourinho". No es que tenga nada en contra de ellos (que si lo tengo, pero ahora no viene al caso). El problema es que el fútbol que practica uno y otro se parece como la noche y el día. Y eso ya no es un proyecto, sino fichar a un entrenador que, por diferentes motivos, tiene nombre internacional.

Y no hay nada más. Me viene a la cabeza el Barcelona de hace dos temporadas como ejemplo de una situación similar. Aquel año el Real Madrid ganó la liga y aventajó a los azulgrana en nada más y nada menos que 18 puntos, una auténtica barbaridad. ¿Qué diferencia había entre ese equipo y el que el año pasado ganó todo? Un refuerzo importante en el lateral derecho y otro en el centro del campo, además de un entrenador que entendiera lo que implica sentarse en el banquillo de un equipo que aspira a todo. No fue, precisamente, una revolución, ¿verdad?

Nunca me ha gustado mirarme en el espejo del Barcelona, entre otras cosas porque siempre ha sido al revés. Sin embargo, entiendo que nuestra situación es similar. Lo difícil, contar con futbolistas desequilibrantes, ya está hecho. ¿Qué queda? Completar la plantilla, comenzar a contar con la cantera y sentar en el banquillo a alguien que entienda la idiosincrasia del Real Madrid y que se dedique a colocar a los futbolistas en sus posiciones naturales (despropósitos como situar al lateral derecho por la izquierda o al media-punta de medio-centro son experimentos que suelen terminar en siniestro total). Hasta entonces, no nos queda otra que aguantar el terrible varapalo y tratar de capear el temporal lo mejor posible.

domingo, 7 de marzo de 2010

El mejor antídoto contra el Villarato: Guti



El fútbol es pasión. Por ello, es posible que uno pierda la objetividad cuando su equipo juega como un vendabal contra uno de los rivales más fuertes de su liga, en un partido de infarto con remontadas, altibajos y todas esas cosas que hacen tan grande este deporte del balompié. Por ello, aunque el partido de anoche es de esos que hacen afición, intentaré ceñirme a los hechos lo máximo posible. Espero conseguirlo.

En una liga tan igualada entre los dos primeros, sabemos que cualquier pinchazo puede resultar letal para la suerte del campeonato. Resulta que el Barcelona pinchó en Almería (no pudo ganar ni siquiera con el gol ilegal de turno, ese que le conceden todas las semanas) y el Real Madrid tenía la oportunidad de ponerse líder venciendo a un equipo tan complicado como el Sevilla.

Nada más comenzar vimos que el partido no iba a ganar el Oscar a mejor guión (recordemos que esta noche se concederán dichos galardones en Hollywood). En un partido que había que vencer sí o sí, a las primeras de cambio nos metemos un gol en propia puerta. ¿Por qué estaba Xabi Alonso defendiendo en el área pequeña en lugar de Lass? Porque Pellegrini sigue a lo suyo, destrozando el juego del Real Madrid con una táctica que ya ha quedado más que demostrado que no funciona. Alonso estuvo mal en la primera mitad, pero claro, jugando donde no debe, un mal endémico en el Real Madrid en los últimos años, ya que en nuestro banquillo recalan entrenadores que juegan a reinventar el fútbol.

A pesar de todo, el Real Madrid llegaba con peligro. Sin embargo, el madridista comenzaba a ver ciertos aspectos negativos que le resultaban familiares. El año pasado un grupo de nosotros fue al Santiago Bernabéu a ver este mismo partido y aunque el arbitraje de anoche no fue tan malo, resultó claramente antimadridista: las tarjetas no las recibían quienes propinaban peligrosas entradas, sino que caían del lado madridista. Además parecía que los derroteros del partido se asemejaban a quellos encuentros en los que el Real Madrid era muy superior a su rival, pero el balón no quería entrar. Mencionaré una estadística al respecto: el Sevilla llegó con un 0-1 favorable al descanso sin haber logrado chutar ni una sola vez a puerta. El Real Madrid había llegado con claridad en varias ocasiones, pero entre el excelente meta Palop y todo lo que Iturralde González no quiso pitar en las postrimerías del área visitante, el empate no llegaba.

Comienza la segunda parte y entre Xabi Alonso (que seguía desacertado) y Casillas montaron un lío espectacular, que terminó con el 0-2 en el marcador. El centrocampista amagó con ir a por el balón, Casillas se fió y, cuando el guardameta quiso reaccionar ya fue demasiado tarde, de forma que Dragutinovic consiguió un gol tan inesperado como el primero.

Por lo visto hay que asustar de forma importante a Pellegrini para que reaccione, ya que con el 0-2 en el marcador decidió dejar de ser un inepto, para alcanzar el título de entrenador que perdió en cuanto salió de Villarreal, deshaciéndose de Lass e introduciendo en el campo a dos futbolistas de categoría: Guti y Van der Vaart.

¿Qué sucedió entonces? Muy fácil: vimos al mejor Real Madrid de toda la temporada. Con Guti de mariscal de campo, Van der Vaart a su lado y un mejorado Xabi Alonso por detrás de ellos, el conjunto merengue se hizo amo y señor del partido. El Real Madrid se convirtió en un auténtico huracán, un terremoto que destrozaba la parcela visitante allá donde pasaba. Control de balón, juego al primer toque, fútbol de salón... Lo resumiré en una frase: Guti devolvió al equipo el espíritu de la Quinta del Buitre.

Así las cosas vimos hasta tres tiros al palo (un potentísimo trallazo de Guti desde fuera del área que pegó cerca de la escuadra y dos formidables chuts de Higuaín, uno con efecto magistral a la base del poste y otro al larguero), todo tipo de paradones de Palop y multitud de jugadas de peligro constante. Así jugaba la Quinta del Buitre, practicando mejor fútbol que el rival, haciéndose con el control del esférico y no parando hasta conseguir los goles necesarios para remontar cualquier diferencia, por grande que ésta fuera.

Llegados aquí, es necesario hacer un inciso: ¿cuando ha necesitado el Real Madrid, en toda su historia, un pivote defensivo? La mejor línea medular que recuerdo la formaron cuatro genios: Michel, Schuster, Martín Vázquez y Gordillo. ¿Quién de ellos era pivote defensivo? Nadie. Aquel Real Madrid todavía ostenta el récord de goles en una temporada liguera, récord que ni el mejor Barcelona con la colaboración del Villarato pudo superar el año pasado. Pero a alguien se le ocurrió fichar a Makelelé (cuyas estadísticas reflejan que perdía tantos balones como recuperaba) la prensa decidió sobrevalorarlo y, desde entonces, el Real Madrid, por decreto, debe jugar con alguien de similares características. Vaya por delante que Lass es muy superior a Makelelé: defiende tanto o más y tiene criterio a la hora de jugar el balón (es decir, que no lo pierde en posiciones comprometidas como hacía aquel). Sin embargo, a las pruebas me remito: los mejores partidos que el Real Madrid ha practicado este año han sido sin pivotes defensivos.

Xabi Alonso es mucho mejor futbolista sin Lass. Ayer vimos a un Xabi en la primera mitad y a otro muy distinto en la segunda. El de los primeros cuarenta y cinco minutos había perdido el sitio en el campo, fallaba pases, cometía errores impropios de su categoría... El de la segunda parte realizaba cambios de orientación en diagonal de cuarenta metros al pie, evitaba contraataques visitantes y ofrecía la seguridad necesaria a Guti y Van der Vaart para que éstos hicieran diabluras dirigiendo el ataque del equipo. Pero Pellegrini ha de verse con la soga al cuello para hacer algo que ya se ha comprobado que funciona, como diría el difunto Andrés Montes: recurrir a los jugones.

Y claro, con el control del balón Marcelo daba un rendimiento ofensivo brutal desde la izquierda, Ramos podía incorporarse sorprendiendo con su velocidad por la derecha y Cristiano e Higuaín llegaban una y otra vez con peligro a la meta contraria.

Jugando así sólo podía ocurrir una cosa: el público del Santiago Bernabéu volvió a disfrutar del Madrid de las remontadas, es decir, del juego típico de la Quinta del Buitre, tan añorado por el buen madridista.

Y la remontada llegó: el primero lo marcó el mejor jugador del mundo (y quien crea que éste es el puesto de Messi, que se de una vuelta por Argentina y pregunte) el señor Cristiano Ronaldo, aprovechando un rechace dentro del área; el segundo de certero cabezazo de Ramos tras un saque impecable de Van der Vaart; por último, el del éxtasis, lo marcó el propio centrocampista holandés, en una jugada loca que debería haber terminado mucho antes en las redes, resuelto finalmente por don Rafael en tiempo de descuento.

La conclusión del partido es obvia: a pesar del Villarato (a estas alturas hasta los ciegos ven que existe) cuando este Real Madrid juega con los artistas en el centro del campo (Guti, Van der Vaart o Granero) en lugar de los pivotes defensivos (los Diarrás) no hay quien lo pare. ¿Por qué lo vemos todos excepto Pellegrini? No lo sé, pero como en Champions vuelva a las andadas, perderemos, por culpa de un técnico engreído y necio la ocasión única de proclamarnos campeones de Europa en nuestro propio estadio, algo imperdonable.

lunes, 1 de marzo de 2010

Carta número 48

Carta número 48

Os dejo mi carta número 48 publicada en el Diario Deportivo As, el único en toda España que merece el calificativo de periódico, dada la animadversión de unos y el poco saber estar de otros.

http://www.as.com/opinion/articulo/raul-siemprea-parece-golea/dasopi/20100301dasdaiopi_10/Tes

Raúl siempre aparece y golea



Edgar Ayala Ruiz | 01/03/2010

En el Tenerife-Real Madrid, creo que Raúl volvió a dar una lección de categoría. ¿Se acuerdan ustedes de Romario? Terminó su carrera futbolística luchando por seguir en los terrenos de juego aunque el estado de forma ya no le acompañara para lograr el que, según él, era su gol número mil.


A Raúl se le tacha de egoísta, de cazador de récords y de no sé cuántas cosas más. Y bajo mi punto de vista todas son falsas. ¿Las pruebas? Contra el Tenerife tuvo en sus manos el balón en el preciso instante en que fue señalado un penalti. ¿Y qué hizo Raúl, el capitán blanco? Envió el esférico a Kaká y se quitó de en medio. Luego lanzaría Cristiano Ronaldo sin que nadie pusiese pega alguna.


Demostrada la categoría en las formas, unos minutos después el gran capitán inició una jugada en el centro del campo, corrió raudo y veloz hacia el área contraria, colocándose en el segundo palo. Una vez allí, Marcelo trató de asistirle desde la izquierda, pero un defensa local cortó el pase. El rechace fue a parar a Van der Vaart y ¿qué hizo Raúl? Pues cambiar su posición hacia el primer palo, ofreciendo una clara línea de pase a su compañero. Recibió el balón y transformó de manera sutil.


Y es que con todo esto lo que quiero destacar es que Raúl no está acabado, como muchos dicen y aseveran. Algunos aficionados nos remitimos a las pruebas mientras que otros sólo hablan desde la envidia. Pero claro, ser el más grande durante quince años seguidos es algo que muchos no perdonan. Raúl es un gran jugador que lo ha dado todo por el Madrid y se merece todos los reconocimientos. Me gustaría que el Madrid le hiciera un gran partido homenaje cuando se retire, a la altura de su categoría.

domingo, 28 de febrero de 2010

Goleada contra el Villarato


A los amantes del fútbol, cada día nos cuesta más sentarnos a escribir acerca de lo que hemos visto durante un partido. La razón es muy simple: no hay jornada en la que no debamos dedicar varios párrafos a la actuación arbitral.

El buen árbitro es aquel que pasa desapercibido pero, ¿desde cuándo esto no sucede en los partidos de Madrid y Barcelona? Porque ayer se repitió la misma historia de toda la liga (y de los últimos años): por un lado el Barcelona debió terminar los primeros 45 minutos por detrás en el marcador y con nueve (Puyol y Piqué nunca debieron terminar el partido);por otro, es un milagro que ningún futbolista del Real Madrid cayera lesionado tras su encuentro en Tenerife.

Pero ya se sabe: al Barcelona no se le puede pitar un penalti en contra (y si no que pregunten a Stuttgart y Chelsea) y el Real Madrid, si quiere ganar la liga, deberá contar sus partidos por goleada.

Dejando a un lado a los tramposos culés (que curiosamente también tuvieron una fuerte ayuda arbitral en la primera vuelta en Málaga) lo del Tenerife - Real Madrid fue escandaloso. Por un lado está el criterio arbitral, ese del que auténticos culés como Ramos Marco (sí, es un ex-árbitro) hablan tanto y saben tan poco. Se supone que un árbitro debe establecer un criterio y mantenerlo a lo largo y ancho de los noventa minutos. Entonces, ¿cómo es que Xabi Alonso recibió una amarilla por una falta en la que entró por delante, al balón y sin riesgo de lesión para el rival, mientras que las durísimas entradas recibidas por Marcelo y Cristiano no merecieron cartulina alguna? Eso por no hablar de la agresión que sufrió Ramos a los siete minutos de partido. El ayer lateral blanco (ya sabéis que me gusta más como central) recibió un codazo en la cara, el cual no fue fruto de protección ni de gesto natural al saltar. Se vio perfectamente en directo (sin necesidad de repeticiones) cómo el rival mira de reojo a Ramos y, una vez en el aire, decide impactar su codo contra la cara del madridista.

Hace muy poquito Cristiano Ronaldo tuvo que permanecer sin jugar dos partidos por ser sancionado en una jugada que ni se le acerca. Ayer a Ramos casi lo dejan sin sentido y ¿qué pitó el árbitro? ¡¡¡Bote neutral!!! ¿Todavía hay algún iluso que no crea en el Villarato?

Los madridistas tuvimos miedo porque pensamos que, más tarde o más temprano, Ramos sería expulsado. Lo primero que hizo Sergio cuando se recuperó de la agresión fue buscar con la mirada al autor de semejante fechoría y todos nos echamos a temblar. Afortunadamente Sergio se calmó y volvió a cuajar un gran partido. Si sigue en esta línea a buen seguro que las críticas que recibió durante la primera vuelta (totalmente merecidas) cesarán de inmediato.

Tras seis párrafos parece que podemos empezar a hablar de fútbol (agradecédselo a Villar, Arminio y Gaspart). Una buena noticia: Pellegrini parece haber rectificado (o eso o Lass se ha dado cuenta de que hacía flaco favor a su equipo jugando por delante de Alonso). El caso es que ayer pudimos comprobar cómo mejora el Real Madrid cuando Lass se dedica a lo suyo (defender en el centro del campo y no en el área contraria) y Alonso tiene la oportunidad de dirigir al equipo tanto en campo propio como en contrario.

El Tenerife, en su línea: haciendo faltas y más faltas con la permisividad del árbitro y demostrando un odio totalmente injustificado al Real Madrid, tanto en la grada como en el campo. ¿Cómo odiar a un equipo al que has robado dos ligas? En una el Barcelona ofreció 40 millones a Milla por dejarse ganar (explicar por qué el club azulgrana no ha sido multado por ello supondría un libro entero) y en la otra a saber cuánto pagaron a Gracia Redondo para que no pitase tres claros penaltis a favor del Real Madrid.

Así pues no es de extrañar que el aficionado blanco clame venganza cada vez que nos topamos con estos maleducados. Pero pasaban los minutos y el gol no llegaba. ¿Se repetiría lo de Francia? ¿Una vez más cuando un equipo no deja jugar al Real Madrid nuestro equipo se resiente y no saca adelante el partido? Ya en el primer minuto un exceso de relajación en un saque de banda permitió un tiro limpio de Alfaro, aprovechando la prolongación de Ricardo en un saque de banda, que no terminó en gol gracias a un atentísimo Garay, formidable durante todo el partido.

Durante los primeros minutos el Tenerife llegaba con cierto peligro al área de Casillas: que si un centro al área, que si un chut escorado, que si el primer fuera de juego lo comete el Tenerife... Entre unas cosas y otras el madridismo pasó diez minutos de tensión y nerviosismo, hasta que llegaron las jugadas visitantes. Comenzó Cristiano cabeceando un córner. Después llegaron los centros de Kaká (que parece seguir mejorando) y Granero, de forma que las cosas parecían comenzar a encarrilarse. Sin embargo, el gol no llegaba.

Hasta que a la media hora apareció un sobresaliente Marcelo que primero salvó en la misma línea de banda un balón que nadie quería y después regateó con una preciosa ruleta a un rival para continuar con el balón controlado a gran velocidad y asistir en profundidad a Higuaín para que batiera por bajo a Sergio Aragoneses. Dos apuntes sobre Marcelo e Higuaín. El brasileño demostró a todos (incluido Pellegrini que muy cobardemente le echó la culpa de lo ocurrido en Lyon) que no es lo mismo jugar como lateral con vocación ofensiva cuando tienes las espaldas cubiertas que cuando te dejan en la estacada. Por su parte, el argentino está tocado por la gracia divina ya que todo lo que toca termina en gol, asistencia o larguero. Ayer marcó los dos primeros goles del equipo y asistió a Kaká para el tercero.

En una goleada, unos goles son más importantes que otros. No quiero desmerecer a nadie, pero no es lo mismo abrir la lata que terminar de engordar el resultado. Al Real Madrid le costó el primero, que llegó, como hemos dicho, gracias a la fe y destreza de Marcelo y a la efectividad de Higuaín. El segundo, el de la tranquilidad, volvió a ser logrado por Higuaín a pase, en esta ocasión, de Garay, finalizando la primera parte, en esos minutos denominados psicológicos. Dos goles que parecían encarrilar el partido y dos goles que llegaron desde ambas bandas. Pellegrini debería pensar muy bien en ello y no repetir errores del pasado reciente.

Pero llegó la segunda mitad y el Villarato volvió a entrar en escena. Casillas atrapa un balón y Ayoze se lo quita de las manos. ¿Acaso los árbitros no se saben el reglamento? Si un portero tiene atrapado el balón con ambas manos, quitárselo es falta. Y la jugada es tan clara que no me creo que ni árbitro ni asistente no la vieran. ¿Por qué se concede el gol? Villarato, Villarato. Es indiscutible.

Con el 1-2 el Tenerife se animó y clavó la tumba de su ataúd, porque conceder espacios al equipo que mejor corre el contraataque actualmente en todo el mundo es un suicidio. Higuaín volvió a ser clave en un gol que ampliaba las distancias asistiendo a Kaká. Ahí llegaron los mejores momentos del Real Madrid que corría ocupando todos los espacios, efectuaba combinaciones magistrales y dejaba con la boca abierta a todos aquellos ilusos que siguen defendiendo la mentira de que el Barcelona es el que mejor juega y bla, bla, bla.

El cuarto llegó de penalti y aquí comenzamos a hablar de la clase y categoría de don Raúl González Blanco. ¿Recordáis el patetismo en el que incurrió Romario para alcanzar su supuesto gol mil? (y digo supuesto porque lo de añadir goles en categorías inferiores es de traca). El brasileño se estuvo arrastrando por los terrenos de juego, mendigando de forma lamentable hasta que, según él, alcanzó la mencionada cifra. Raúl está cerca de cierto récord en liga, para el cual todavía necesita algunos goles. El gran capitán estaba en el campo y se produjo el penalti. Curiosamente cuando el zopenco de Ramírez Domínguez pitó, el balón cayó a manos de Raúl. ¿Alguien habría osado discutir algo al gran capitán si se hubiera dirigido con el esférico al punto de penalti? No creo. Pero, ¿qué hizo Raúl? Sin inmutarse envió el balón a Kaká y se quitó de en medio. Cristiano corrió para allí, Kaká le dejó la pelota y el portugués marcó el cuarto.

Pero la cosa no quedaría ahí. Raúl no sólo tiene clase en las formas, sino también en su fútbol. Quien lo discuta que permanezca atento: Raúl con el balón en el centro del campo, pasa hacia Kaká y echa a correr hacia el área contraria para buscar el desmarque. El balón llega a Marcelo que trata de asistir al capitán, que esperaba en el segundo palo. Un defensa local despeja como puede y el balón llega a Van der Vaart (que había entrado hacía unos minutos). ¿Qué hace Raúl? Cambia rápidamente su desmarque al primer palo para ofrecer una buena línea de pase. Van der Vaart asiste y el siete, con toque sutil, bate a Aragoneses para que el quinto suba al marcador. Sólo me queda por decir: Luis Aragonés y Vicente del Bosque, estéis dónde estéis, espero que se os caiga la cara de vergüenza (eso para no perder las formas porque lo que pasa por mi cabeza al pensar en estos dos podría traducirse en papel de manera mucho más grave).

Las goleadas siempre son buenas. Comprobar que Granero cada día es más futbolista, que Marcelo es un fuera de serie si Pellegrini se lo permite, que Xabi Alonso (y no Xavi Hernández) es el mejor medio-centro en la actualidad también cuando Pellegrini lo permite, que Higuaín es un goleador nato (cómo han desaparecido de golpe y porrazo todos sus críticos) que Casillas sigue siendo un santo (había olvidado comentar que en momentos clave hizo varios paradones de mérito) que Albiol, Ramos y Garay son defensas inconmensurables, que Kaká cada día se parece más al del Milán, que Cristiano es el mejor del mundo, que tenemos profundidad de banquillo y que llevamos un promedio de 2.66 goles por partido (el mayor de toda Europa) es como para sacar pecho.

Ahora bien, el hecho de que este Real Madrid se atragante cuando el rival decide trabar el partido, es algo que Pellegrini debe solucionar ipso-facto. Las bandas, la movilidad de los hombres de ataque y Lass por detrás de Alonso son las soluciones. ¿Las aplicará? Lo veremos la próxima semana.