miércoles, 17 de febrero de 2010

Pellegrini ni un minuto más


Sé que echar a un entrenador no tiene buena prensa, menos aún si se trata de un equipo que lleva la racha del Real Madrid (el último técnico que duró algo fue Vicente del Bosque) pero hace tiempo que vengo defendiendo la idea de que Pellegrini es malo para el Real Madrid, cosa que ratifiqué anoche, durante el partido frente al Lyon.

Lo primero que debe entender alguien que se siente en el banquillo del Real Madrid es precisamente eso: dónde está sentado y a quién representa. Pellegrini no lo ha entendido nunca, de lo contrario jamás habría sacado un once para no perder en lugar de para ganar en Copa de Europa, máxime tras los desastrosos últimos cinco años, en los que nunca hemos pasado la primera ronda de eliminatorias.

El Real Madrid debió haber salido a por el partido, sin pensar que tras el mismo restarían noventa minutos en el Bernabéu. Mi madre dice que no se debe dejar para mañana lo que podemos hacer hoy... Ojalá mi querida madre tuviera una charla con Pellegrini, ya que por lo visto no conoce el famoso refrán. La eliminatoria debería haber quedado zanjada en Francia, pero el esquema especulativo de Pellegrini hizo que terminásemos con un peligrosísimo 1-0 en contra.

Hablando de esquemas, ahora llega el otro motivo por el que Pellegrini debería marcharse cuanto antes, siguiendo con el refrán, si es esta tarde mejor que mañana. ¿Alguien puede explicarme de alguna manera más o menos inteligente, sin cachondeos de ninguna clase, qué pintaba anoche Diarrá en el once titular? No se trata de mis sentimientos en contra del de Malí (sentimientos contrarios, por cierto, porque es el peor futbolista de toda la plantilla del Real Madrid y un auténtico cáncer futbolístico). Vamos a ver, ¿alguien, en su sano juicio, pondría para jugar en una eliminatoria de Champions y en un puesto tan duro como el de medio-centro, a un futbolista que ni se recuerda cuando jugó por última vez 90 minutos seguidos con el Real Madrid a causa de sus lesiones? Toda una temeridad de Pellegrini, que a lo mejor nos puede explicar a todos, de manera convincente, por qué este Diarrá era titular antes que el otro (Lass).

Pellegrini sacó un equipo sin salida por bandas, con gran apelotonamiento de hombres por el centro y sin velocidad en la circulación del balón (de esto último se encargó Diarrá). Tratar de vencer así a un equipo inferior, cuya única misión era defender, tratar de cogernos en alguna contra y salir vivos para afrontar con alguna esperanza la vuelta en el Bernabéu (por aquello del doble valor de los goles fuera de casa) es una misión más imposible que las de Tom Cruise.

Últimamente hago muchas referencias al partido Real Madrid - Espanyol y es que me parece un encuentro de lo más educativo, ya que podemos medir, contra el mismo rival, las diferencias entre una alineación lógica y otra made in Pellegrini. En la primera mitad de aquel partido, Xabi Alonso ejerció de director de orquesta de unos Guti, Granero y Kaká con total libertad de movimientos, sin posiciones fijas. Así el Real Madrid, en ataque, ocupó indistintamente bandas, espacios entre líneas y área, sin que el Espanyol pudiera prever por donde le iban a caer los golpes. En la segunda mitad, Pellegrini hizo de las suyas situando a un pivote que estorbase a Alonso y que fijase las posiciones de los demás, de tal manera que el juego del equipo se volvió previsible y predecible hasta decir basta.

Pellegrini ha tenido mucha fortuna con las lesiones. Resulta paradójico decirlo así, pero es cierto. Sin las lesiones no habría descubierto que el equipo mejora mucho con Ramos como central y Arbeloa de lateral derecho. Tampoco habría descubierto el buen fútbol que se practica cuando se utilizan las bandas (y no hace falta tener futbolistas específicos para ello) cuando la presión al rival cuando saca el balón la realizan los delanteros (y no Lass) o cuando Xabi Alonso tiene un escudero en lugar de una rémora.

El caso es que este "ingenierillo" debió haberse dado cuenta de la mejoría del equipo cuando, por sanciones y lesiones, se vio obligado a hacer algo lógico y coherente. Sin embargo, en cuanto ha podido, ha vuelto a las andadas, hundiendo al Real Madrid, demostrando que no aprende. Por lo tanto, puerta.

Anoche, mientras daba vueltas en la cama (son demasiado fracasos seguidos en Champions para mí) me sobrevino el siguiente pensamiento: ¿qué habría sido del Barcelona, el año pasado, con Pellegrini en el banquillo? Imagináos que sitúa a Keita por delante de Xavi y fija a Iniesta en la banda izquierda. ¿Habría desplegado el Barcelona un buen fútbol o habría repetido lo de hace dos temporadas, cuando les metimos 18 puntos de diferencia en la tabla de clasificación liguera?

Por todo lo explicado, estoy convencido de que Pellegrini es un cáncer a extirpar. Anoche Diarrá ralentizaba el juego hasta límites insospechados cuando el Real Madrid trataba de tocar el balón (eso cuando no fallaba pases increíblemente fáciles). Como el africano tampoco defendía, Ramos tuvo que comportarse como un coloso, multiplicándose tanto en sus labores de central como para hacer la cobertura a Marcelo cuando éste se incorporaba al ataque. Como el habilidoso Govou (al que, por cierto, perdonaron la roja) vio la circunstancia, se pegó a la banda de Marcelo y creó mucho peligro. Pero, ¿era culpa de Marcelo o del desastroso esquema ideado por Pellegrini?

Evidentemente el uruguayo no está para reconocer fallos, así que culpó al lateral brasileño, de forma que pudo terminar de descomponer al equipo cambiando la defensa: Arbeloa al lateral izquierdo y Ramos al derecho. ¿Cómo se puede cambiar una defensa porque sí en mitad de un partido? Y así nos fue: nada más comenzar la segunda mitad, Makoun avanzó solo y sin obstáculos hasta cerca de la frontal de Casillas, batiéndolo desde fuera del área con un chut formidable e imparable.

¿Reaccionó el mister quitando a Diarrá y dando entrada a Van der Vaart para que el Real Madrid tuviera un mayor dominio del balón y comenzara a jugar al fútbol? Pues no. Empecinado en su tozudez, siguió con lo mismo. Cambió a Higuaín por Benzemá, lo que significa dejar las cosas como estaban. Y yo me pregunto: siendo estos dos delanteros dos futbolistas que cuando mejor se desenvuelven es en velocidad y con espacios, ¿por qué los utiliza si con su táctica de apelotonar futbolistas sin orden ni concierto por el medio no va a haber huecos por ningún sitio? No tiene pies ni cabeza. Si planteas un partido así, el delantero ideal es Raúl, que sabe cómo moverse entre un sinfín de contrarios y sin casi espacio para maniobrar. Pero no es el juego de Higuaín ni de Benzemá, eso es obvio.

Perder 1-0 es un desastre. Implica que debes salir al ataque sin dar tregua, porque con dicho resultado estás eliminado; pero resulta que un gol del rival te obliga a marcar tres tantos, casi nada. Teniendo en cuenta que es factible encajar algún gol si juegas al ataque...
Otra cosa: en el Bernabéu no podremos contar con Xabi Alonso. ¿Será capaz este botarate que tenemos por entrenador de situar un doble pivote formado por los dos Diarrás? Lo digo porque ya osó hacerlo en el último tramo del pasado partido de liga.

Por el bien del Real Madrid muchos pedimos el cese de Pellegrini cuando aún había tiempo, es decir, tras la debacle de Alcorcón. Pero el tiempo pasa y cada vez queda menos. Si terminamos por sexto año consecutivo fuera de Europa en octavos por culpa de las sinrazones de un técnico que no da la talla, el descalabro va a ser monumental.

lunes, 15 de febrero de 2010

El Madrid depende de sí mismo


Por fin se ha dado la situación que todos queríamos: el Real Madrid depende de sí mismo para ganar la liga. En una operación de lavada de cara del Villarato, el infame Iturralde González, culpable directo del triunfo del Barcelona frente al Espanyol por pitar un penalti tan falso como quien se dejó caer (Xavi Hernández) tenía que hacer algo para salir del ataque de la prensa y llevó a cabo, sin duda, el mejor arbitraje de su vida.

Y el Barcelona, ya se sabe: si no juegan con catorce, no son nadie. De tal manera que, en igualdad de condiciones contra un flojisimo Atlético de Madrid, mordieron el polvo, como debieron hacer tantas y tantas veces en el transcurso de esta liga. Su primera derrota, sí, pero su primer partido sin favoritismos arbitrales y derrota ante un equipo mediocre.

Bueno, hilando muy fino diré que Maxwell, que ya tenía amarilla, debió ser expulsado por segunda cartulina cuando evitó una colada por banda de Reyes propinándole un golpe en la cara con su antebrazo. ¿Os suena? Resulta que Cristiano hace algo similar, pero menos grave (pues el luso sólo trataba de soltarse mientras Maxwell se sirvió de la falta para cortar un avance) y a uno dos partidos de sanción mientras que al otro ni amarilla. El Villarato, aunque poco, se sigue notando.

Mucho se ha hablado del Atlético anoche: un gran equipo, muy bien posicionado y bla, bla, bla. Que no os engañen: los rojiblancos fueron tan mediocres como lo han sido durante toda la liga. Tuvieron varias acciones aisladas de mérito, sobre todo la protagonizada por el ex-madridista Reyes para asistir a Forlán en el primer gol, pero nada más. Las aprovecharon para lograr un par de tantos y terminaron en su línea: pidiendo la hora.

Otra de las mentiras de la prensa de hoy: "el Barcelona perdió por culpa de las bajas". Es falso y lo demostraré: Xavi, Iniesta y Messi en el equipo titular; ¿y dónde falló el Barcelona? En el centro del campo. Las bajas se produjeron en defensa, pero los azulgrana no comenzaron a hilvanar alguna que otra jugada hasta la segunda parte. De hecho ahí tuvieron unos veinte minutos en los que el Atlético desapareció y los madridistas temimos por el recorte de puntos. Sin embargo, en un partido mediocre, ni unos ni otros lograron mover el marcador con el que finalizó la primera mitad.

Mientras tanto, ahí tenemos al Real Madrid, que solventó un partido bastante complicado con un contundente 0-3, marcador que bien pudo haber sido más amplio. El partido tenía bonitas reminiscencias para un servidor, ya que la última vez que estuve en el Bernabéu fue en el encuentro que enfrentó a estos mismos dos equipos en la primera vuelta de la liga (5-0 para el Real Madrid). Conocí a gente fantástica de Xerez, muy distinta al descerebrado que se hizo una foto con Florentino Pérez portando una bufanda culé. Sin embargo había una gran diferencia: el estado del césped.

No concibo cómo en primera división se permite que un terreno de juego esté tan estropeado. Por un lado se igualan las fuerzas, ya que el futbolista de calidad, aquel que puede marcar la diferencia, ve mermadas y de qué manera sus habilidades por jugar en un campo impracticable; por otro, el riesgo de lesión es importante y un equipo como el Real Madrid debe cuidar sus valiosos activos.

El caso es que contamos con el mejor futbolista del planeta en la actualidad, un tal Cristiano Ronaldo, que para disgusto de muchos (desgraciada e incomprensiblemente algunos madridistas) con los dos tantos de ayer se coloca con 17 goles en 17 partidos. ¿Hay alguien ahora mismo, en las grandes ligas, que lleve un porcentaje de gol por partido? Mi querido amigo Nilo dice que los números no mienten y, desde luego, ahí están.

Pero Ronaldo no sólo es grande por sus goles; también lo es porque independientemente del rival, el estadio o la competición, el portugués lo da todo. Otros futbolistas se habrían reservado por miedo a una lesión. También hemos padecido ocasiones en las que jugadores del Real Madrid se tenían a menos de jugar ciertos partidos aunque fueran suplentes por entender que estaban por encima de ciertos rivales (caso del patán de Tote, que casi nos hace perder una liga por una frivolité en un gol cantado). Pero Cristiano es, además de un artista, un profesional y me atrevo a decir que, si las lesiones lo respetan, marcará una época en el Real Madrid.

Cristiano no fue el único que estuvo enchufado. Kaká, por fin, cuajó un buen partido. De sus pies salieron dos asistencias que propiciaron los dos goles de Ronaldo. A ver si es verdad que la lesión que padecía no le permitía dar lo mejor de sí mismo y a partir de ahora vemos al Kaká que todos hemos conocido en el Milán. Sería conveniente si queremos ganar liga y Champions.

Lass volvió a la titularidad. La semana pasada todos vimos la diferencia entre un Real Madrid sin Lass en la primera parte del partido frente al Espanyol y un Real Madrid con Lass en la segunda mitad. Lo que en los primeros 45 minutos había sido un fútbol magnífico con gran capacidad de sorpresa, se volvió algo totalmente previsible, viéndonos abocados, nuevamente, a las individualidades de alguna de nuestras figuras (en concreto fue Higuaín el único capaz de hacer despertar al público de la monotonía que supuso aquella segunda parte).

El sábado Lass jugó de inicio y volvimos a lo de siempre: Xabi Alonso sin poder dar pases ofensivos y Granero sujeto en la izquierda dada la inmovilidad que supone el hecho de que Lass juega en una posición fija: la derecha y por delante de Alonso. Y claro, no siempre vamos a tener delante al Xerez, ¿verdad? Me refiero a que el sábado pudimos sacar la cosa adelante a pesar del terreno de juego, de lo bien plantados que estaban los locales en la primera mitad y de la inoperancia en el centro del campo que supone situar a Lass donde habitualmente lo coloca Pellegrini. Pero, con esas facilidades, cuando nos estemos jugando la vida en Europa contra un rival de primer nivel, ¿entonces qué? Me da mucho miedo que Pellegrini, por su obcecación, tire por la borda la oportunidad de ganar la Champions en el Bernabéu. Sería un error imperdonable, de proporciones catastróficas. Sí, he dicho catastróficas porque ¿hasta cuándo tendremos que esperar para volver a tener la oportunidad de disfrutar una final de Champions en el mejor estadio del mundo?

Al menos Ramos volvió a ser central, lo que permitió a Arbeloa jugar de lateral derecho. Teniendo en cuenta que fue el magnífico lateral blanco el que abrió la lata en un partido que parecía complicarse, sigo ratificándome en la idea que he defendido desde que el Real Madrid fichó a Sergio Ramos: éste debe jugar como central. Lo que me lleva a un nuevo pensamiento negativo hacia Pellegrini: si Ramos y Arbeloa juegan donde deben, no es a causa de la pericia del técnico, sino gracias a que ha habido una serie de lesiones que le han obligado a colocar a los futbolistas en las posiciones que más rinden.

Desde hace muchos años, los entrenadores que llegan al Real Madrid (incluso Fabio Capello) tratan de reinventar el fútbol. Si tienen a un medio-centro con vocación ofensiva lo colocan de extremo izquierdo y lo hunden; si tienen al mejor delantero de los últimos quince años (un tal Raúl González Blanco) lo ponen a jugar de lateral derecho; si tienen a un delantero eficaz lo sitúan en una banda... ¿Qué les pasa a los técnicos cuando se sientan en el banquillo blanco? ¿Tienen vértigo? ¿Les puede la presión? No tengo ni idea, pero el caso es que comienzan a experimentar y el lío suele ser de órdago.

El año pasado llegó Lass al Real Madrid. Jugó en su sitio natural, de pivote defensivo y ayudó mucho al equipo. No jugó por la derecha ni con vocación ofensiva; no ejercía la presión cerca del área rival, que es lo que les toca a los delanteros... Jugó perfectamente como un centrocampista cuya misión es defender. Pellegrini sabrá, pero ahora mismo, sus cábalas tácticas son mucho más peligrosas que cualquier versión del Villarato.

Hablando de Villarato, creo que volverá. El sábado tuvieron, como ya he dicho antes, que lavarse la cara, porque por fin la prensa cargó contra una realidad que se viene repitiendo desde hace ya unos cuantos años. Hace tiempo que vengo denunciando que el Villarato es posible por la complicidad de la prensa y parece que es verdad, ya que el primer día que se han puesto serios, el Barcelona ha tenido un arbitraje justo y, casualidad, ha llegado su primera derrota.

Creo que hasta un ciego lo ve, pero claro, no hay más ciego que el que no quiere ver y, desgraciadamente, de esos hay muchos en nuestro país.

Para terminar, se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de alguien que no necesita presentación: don Luis Mollowny. Descanse en paz.

domingo, 7 de febrero de 2010

Higuaín vuelve marcando


Angel María Villar y Laporta lo han conseguido: el fútbol ya no es cosa de futbolistas, sino de árbitros. Una vez más (y la historia se repite) el Barcelona gana merced a un gol ilegal mientras que los jugadores del Real Madrid son sacudidos sin piedad, con la complicidad del árbitro de turno. Cada fin de semana, me gustaría sentarme a hablar de fútbol, pero como los partidos no los dirimen los futbolistas, sino que lo hacen los colegiados, es menester dedicar una parte importante del resumen a sus ilegales y bochornosas actuaciones.

Una de las frases que más repito últimamente es "llueve sobre mojado". Resulta que Cristiano Ronaldo debe cumplir dos partidos de sanción por una jugada que, a todas luces, no merecía roja ya que no fue una agresión. Con esa acción en la mente de todos, llega Pérez Burrull y permite dos agresiones en toda regla, una contra Guti y otra contra Albiol (en ambas dos espanyolistas clavaron sin piedad los tacos sobre sus pares). Lo curioso es que Burrull señaló ambas infracciones, es decir, que las vio. Sin embargo, la primera no mereció sanción alguna y la segunda se quedó en amarilla. Todo ello contrasta con una entrada de Ramos en la segunda mitad, lanzándose al suelo, sin elevar los pies, alcanzando al balón y que sólo puede entenderse como falta por juego peligroso. Se llevó amarilla. Entonces, ¿qué clase de criterio siguió Pérez Burrull?

Resulta que a Xavi Hernández y a Guardiola no les gusta la palabra Villarato. Claro, ¿cómo les va a gustar? Los arbitrajes están siendo tan descarados que ya se les está viendo el plumero. Guardiola gimoteaba patéticamente en rueda de prensa diciendo que nadie va a convencerle de que los seis títulos ganados han sido gracias a los árbitros. Posiblemente los seis no, señor Guardiola, pero tres sí y eso lo sabemos todos: Champions, Supercopa de Europa y Mundial de clubes, ya que de no haber sido por el escandaloso arbitraje en Chelsea, con cinco penaltis perdonados a los tramposos culés, no hubiesen disputado ninguna de esas tres finales.

Y ¿qué decir del hipócrita de Xavi? No oí ninguna declaración suya cuando se lanzó a la piscina de forma atroz frente al Espanyol (otro favorcito arbitral que supuso otra victoria). Pero ayer montó en cólera clamando contra el árbitro que expulsó a Piqué. Pues mire, señor Hernández, resulta que la roja lo fue en toda regla, así que a callar, llorón.

Cada día entiendo más al creador de este blog, el señor Paulino, cuando decidió retirarse para abstenerse de cualquier tipo de comentario futbolístico. Sin Villarato el Barcelona no estaría ni segundo, ésa es la verdad. Pero claro, invertir capital catalán en la prensa nacional es lo que tiene: engañar al público tonto, que se lo traga todo. Afortunadamente no todos somos idiotas y muchos seguimos pensando por nosotros mismos, aunque lamentablemente cada vez somos menos.

Cinco párrafos sobre esta jornada y todavía no hemos empezado a hablar de fútbol. La culpa de Villar, Laporta y el poder catalán establecido y ladrón, por no hablar de políticas del miedo y todas esas cosas tan feas. Parece ser que Alfredo Relaño se ha unido a los poquitos que saben de esto (Roncero, Guash y alguno más) y denuncia el Villarato cada fin de semana. Pero claro, el resto de la prensa tacha al Diario Deportivo As de fanatismo y no sé cuántas injurias más y asunto solucionado. Pues miren ustedes, señores, resulta que el As es la única prensa deportiva fiable hoy en día, porque hasta los del Marca están vendidos.

No quise escribir ayer sobre el partido porque estaba calentito por tanta hipocresía, gentuza y tontería. Hoy estoy algo más calmado, así que imaginadme ayer. El caso es que a uno se le quitan las ganas de hablar de fútbol, no sólo porque la competición esté amañada del todo, sino también porque don Florentino Pérez se tiene a menos de dar un puñetazo en la mesa y poner a todos en su sitio... ¿Por qué no resucitará don Santiago Bernabéu? No tendría ni para empezar con toda esta cuadrilla de anormales repartidos por la geografía española.

Pero vayamos, de forma breve, al partido. Seré breve no sólo por todo lo que ya llevo escrito, sino porque no hay mucho que contar. Me explicaré. Hay dos facetas relevantes: juego defensivo y juego de ataque (entiéndase que en el fútbol moderno atacan los once y defienden los once, no hablo de línea defensiva y delanteros). Resulta que el Real Madrid defiende mucho mejor cuando Ramos juega como central y Arbeloa lo hace en su puesto natural de lateral derecho. Es algo que se demuestra partido a partido, así que a ver si Pellegrini va tomando nota. En cuanto al ataque, el Real Madrid es muchisimo más peligroso sin Lass que con el francés; y si no, comparad los primeros 45 minutos de anoche con los segundos.

¿Por qué defendemos mejor con Ramos de central y Arbeloa de lateral derecho? Bueno, no sólo defendemos mejor, también atacamos de forma más contundente. Ramos no pierde la posición como central. Arbeloa es un lateral izquierdo pasable, pero un lateral derecho excepcional. El equipo no se desequilibra, es complicado que nos cojan a las contras y aprovechamos mejor ambas bandas (ya que por la izquierda Marcelo se desenvuelve muy bien en ataque).

¿Por qué atacamos mejor sin Lass? Primera parte: Xabi Alonso dio un recital de pases (más del 90% de aciertos) al no tener ningún compañero estorbando por delante de él. Con Alonso en plenitud, Guti, Granero y Kaká no tienen posiciones fijas. Cuando estos tres futbolistas rotan el ataque del Real Madrid se vuelve imprevisible, de forma que las ocasiones de gol se suceden por doquier. De no haber sido por Kameni, Raúl pudo haber terminado la primera mitad con un Hatt-Trick (por cierto, segundo partidazo consecutivo del capitán con el Bernabéu en pie, casi nada). Pero, ¿qué sucedió en la segunda mitad cuando entró Lass? El francés se afincó en la banda derecha, Granero se quedó fijo en la izquierda, el recorrido de Kaká se acortó y el juego del Real Madrid se volvió totalmente previsible.

Lo de Ramos, Arbeloa y Lass es tan claro que hasta un ciego lo ve. ¿Por qué Pellegrini no hace nada? Resulta que el esquema de "el ingeniero" le ha funcionado cuando ha tenido lesionados, es decir, cuando no le ha quedado más remedio que utilizar a los futbolistas de forma correcta porque los que jugaban donde no deben estaban en la enfermería. Como no utiliza a Metzelder (uno de los mejores centrales de Europa, Pellegrini sabrá) Ramos debe ir obligatoriamente al centro de la defensa junto al inconmensurable Albiol dadas las bajas de Pepe y Garay. Así Arbeloa juega por fin en su puesto.

Y claro, como Lass ha estado lesionado, a Pellegrini no le ha quedado otra que tirar de Guti y Granero y vaya vaya con la doble G. Ayer Granero se salió, siempre bien colocado, ayudando en defensa, repartiendo asistencias en ataque... Guti no estuvo sobresaliente como en los dos partidos anteriores, pero 40 de 46 en pases, ahí es nada. El catorce bajó la intensidad, pero no la concentración y así lo demuestran sus números.

El caso es que el Espanyol fue un juguete en manos del Real Madrid hasta que Lass entró en el campo, momento en que el juego del equipo se volvió predecible hasta decir basta. Cuando el equipo juega así, estamos a merced de una individualidad. Ésta llegó de la mano de Higuaín, que reaparecía tras su lesión. Bajó con un control orientado (y un pelín de fortuna) un balón largo, con un defensa encima, superó a su rival, dejó sentado al guardameta por velocidad y marcó un muy buen gol. Los otros dos tantos habían sido logrados en la primera parte, el primero de Ramos de cabeza a pase de Granero y el segundo de Kaká, a placer, tras recoger el rechace de Kameni a un soberbio cabezazo de Raúl.

Tal y como yo lo veo, tenemos un serio problema. Pellegrini es un cabezota y cada vez que puede nos demuestra que utilizará a Lass por delante de Alonso. Además el francés se escora hacia la derecha y se queda allí fijo, lo que obliga a otros jugadores a fijar posiciones para ocupar otros huecos, de forma que se pierde la sorpresa. Jugando así (con Lass) el equipo se volverá Ronaldo-dependiente porque, como ya he dicho antes, estaremos a merced de las individualidades. Jugando sin Lass, como hemos visto en los dos últimos partidos, el Real Madrid no depende de nadie.

¿Habrá alguien capaz de dar un par de collejas a Pellegrini para que entre en razón? Más nos vale, por el bien del Real Madrid.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Cerramos 2009 con goleada



El Real Madrid cierra el 2009 con una brillante goleada, 6-0 y dependiendo de sí mismo para ganar la liga; no en vano la diferencia con el Barcelona es de 2 puntos y queda pendiente el choque en el Bernabéu, el cual, si fuera pitado por árbitros de verdad como el señor Mejuto González, no tengo ningunda duda de que ganaríamos cómodamente. Pero no adelantemos acontecimientos. De momento, disfrutemos del presente.

El Zaragoza es un equipo débil. Su centro del campo no tiene consistencia y es allí donde el Real Madrid resolvió el choque a su favor. Sin embargo, no siempre es fácil motivarse contra un rival netamente inferior. A fe que el Real Madrid de anoche lo consiguió.

Unos ejemplos bastarán para confirmar lo dicho: minuto 8 de la segunda parte, 5-0 en el marcador, Diogo saca de banda a la altura de la frontal del área visitante y todo el Real Madrid presiona dicho saque; en torno a la media hora de la segunda final, con el 6-0 en el luminoso y habiendo conseguido ya su golito, Cristiano se agarra un cabreo monumental por fallar el tiro final de un contraataque perfectamente llevado por Benzemá; minuto 88, la presión constante del Real Madrid crea la última ocasión con peligro, con media docena de futbolistas corriendo hacia arriba para intentar marcar...

En definitiva: partido fácil, resuelto desde el minuto 2 con el primer gol de Higuaín (fantástico en el desmarque, a pase medido de Marcelo) con un Zaragoza que no inquietaba a nadie y el equipo no dejó de correr, presionar, apoyar al compañero y buscar desmarques hasta el pitido final. Así da gusto. Si los futbolistas siguen en esa línea, darán igual las alineaciones y los planteamientos de Pellegrini, incluso dará lo mismo tanto el Villarato como el Platanato. Con esa intensidad y la gran calidad de los nuestros, ganaremos todos los partidos.

A pesar de la incursión del tarugo (Diarrá) en el once inicial, el Real Madrid siempre tenía superioridad en el centro del campo. Hay que ver: ni en un partido tan fácil Diarrá es capaz de jugar sin perder balones comprometidos. Espero que Mali llegue hasta la final en la Copa de África; así perderemos de vista el mayor tiempo posible a este inútil redomado.

Pero jugaba Van der Vaart. Creo que ayer fue el mejor. No sólo marcó dos goles, sino que bajó constantemente a campo propio a ayudar a los centrocampistas a sacar el balón jugado. La presencia del holandés suponía la superioridad numérica comentada, de forma que el Zaragoza se veía desborado una y otra vez. La paliza física que se dio este jugador, además de la calidad de sus acciones, merecen que se le otorgue el título de MVP del partido.

Pero Van der Vaart no estaba solo. ¿Cuántas veces hemos visto en otras temporadas a Raúl presionando el solito? El gran capitán terminaba machacado por correr los noventa minutos, pero no servía para mucho dada la indolencia de quienes le acompañaban. Anoche no. Anoche vimos fútbol de lujo. Lass no paró de presionar y robar balones en el medio, Marcelo lo bordó como interior y Cristiano e Higuaín buscaron los desmarques de forma incansable, una y otra vez. Ramos subía la banda con bastante corrección (Lass siempre estuvo muy pendiente de las coberturas en la derecha) y el resto de los defensas se mostraron tan contundentes como bien posicionados tácticamente. Exceptuando Diarrá, un partido perfecto.

Higuaín es un lujo de futbolista. Volvió a marcar y lo hizo por partida doble. Su segundo gol se podría calificar de obra de arte. Recogió un rechace dentro del área rival, con un defensa encima; de un sutil toque se fue de su par (toque dificilísimo, por cierto) superándolo en una especie de original sombrero, se giró y batió de perfecta vaselina a López Vallejo. Cada día que pasa veo en Higuaín al sucesor de Raúl. Esperemos que, por su bien, no tenga que padecer a ningún técnico patán que lo aleje del área.

Es curioso, porque en la segunda parte entró Raúl, Pellegrini apartó a Van der Vaart de su sitio (con lo bien que lo estaba haciendo) y colocó al capitán de centrocampista. ¿Cuántos años de goles le han robado a Raúl los incompetentes que decidieron alejarlo de su sitio natural? Y aún así, posee todos los records. Quien no lo vea, que se compre unas gafas en la tienda oficial del Real Madrid, que allí no se engaña a nadie. Sólo hay que fijarse en cómo aumentó sus registros goleadores el gran Raúl cuando Schuster recaló en el banquillo blanco y lo volvió a utilizar como delantero. Pero dicen que no hay más ciego que el que no quiere ver y en este país, empezando por Alfredo Relaño, hay muchos.

Hablando de Relaño: toda la semana metiendo baza porque Benzemá no era titular. ¿Hizo un buen partido la semana pasada? Sí. ¿Estuvo mejor que Higuaín o Van der Vaart? No. ¿Habría sido justo relegar al banquillo a Higuaín o Van der Vaart para que juegue Benzema y así Relaño, González y toda la banda anti-Raulista de este país se emocionara? Pues no. Creo que Pellegrini fue justo a la hora de decidir los titulares de ataque: Higuaín no para de meter goles; Van der Vaart está al nivel de un fichaje "galáctico" (lo entrecomillo porque si don Alfredo Di Stéfano no soporta ese término quién soy yo para contradecirle) y Cristiano es el mejor del mundo. Benzemá salío en la segunda mitad, con media hora para demostrar y mi veredicto es, lisa y llanamente, un aplauso: corrió, buscó, apoyó, marcó... Estuvo a la altura de lo que exige el Real Madrid y me alegro por ello. Veo en el un crack, pero habrá tiempo para que jueguen todos y lo justo anoche era que Higuaín y Van der Vaart fuesen titulares.

Cristiano también completó un muy buen partido. Creo que a estas alturas nadie con dos dedos de frente lo tachará de egoísta en el campo. Fueron muchas las acciones en las que pudo haber culminado jugadas en las que había sorteado a varios rivales, pero prefirió buscar a compañeros desmarcados, lo cual crea un peligro inmenso. Me viene a la cabeza Robben. El holandés es un peligro. Me hubiera gustado mantenerlo en el equipo como especialista, para sacarlo a falta de veinte o veinticinco minutos en partidos completamente atascados. Pero la diferencia entre Robben y Cristiano es que el portugués levanta la cabeza. Por eso uno es el mejor del mundo y el otro, simplemente un especialista. La cosa es que defender a alguien que no pasa el balón es mucho más sencillo, porque puedes destinar todos los jugadores que quieras a su defensa. Pero cubrir a un futbolista que te puede regatear de mil maneras posibles y que es lo suficientemente inteligente para pasar el balón a un compañero en mejor posición... Imposible. ¿Todavía hay patanes que comparan a Messi con Cristiano? Si Messi no jugase en el Barcelona, ni se habrían fijado en él.

El gol de Cristiano llegó tarde, fue el quinto, pero ¡qué golazo! Me recordó a Zinedine Zidane, en una ocasión, frente al Deportivo de la Coruña, cuando mareó a toda la defensa deportivista dentro de su área para terminar batiendo de poderoso disparo a Molina. Cristiano no chutó con fuerza, pero no le hizo falta, porque con tres sutiles recortes hundió tanto al meta como a la zaga maña, de tal manera que con todos sus rivales por los suelos, sólo tuvo que chutar a placer. Aún así, la forma de moverse dentro del área para descolocar a sus rivales me recordó al astro francés. Espero que siga recordándome a él, porque eso sería muy bueno.

Varios exmadridistas entre las líneas del Zaragoza, pero ni por ésas los nuestros tuvieron piedad. El entrenador (José Aurelio Gay), el bueno de Pavón, el pobre Diogo (19 meses de calvario y dos operaciones de rodilla, espero que se recupere). El Real Madrid debe jugar así, dando miedo. Los tiempos en los que venían paquetes como el Rácing de Santander con el rencoroso y vengativo Munitis a la cabeza para intentar reírse de nosotros en nuestro campo, deben quedar desterrados para siempre. Y la mejor forma de hacerlo es así, goleando desde el principio hasta el final, sin dar un sólo respiro a quien ose intentar ganarnos en nuestro feudo, el mejor estadio del mundo, el Santiago Bernabéu.

Comenzaremos el año en Pamplona y ya os adelanto que hace un frío devastador. Anoche estuvimos a seis bajo cero y no para de nevar. Además el partido será un domingo a las nueve de la noche, vamos, que parece que el Villarato está hasta para decidir las horas de los partidos (claro, es televisado por el Plus, supongo que no hay que explicar nada más). Pero más que el frío, el problema es que Lass y Ramos no podrán jugar por ser amonestados ayer. La amarilla de Lass la puedo entender, la de Ramos no. Con el partido resuelto dio una patada a destiempo en el centro del campo que no iba a ningún sitio. Por lo menos estará Xabi Alonso. ¿Le colocará Pellegrini a Diarrá para entorpecer su juego? Espero que no.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Ganamos en Valencia sin Cristiano ni Kaká



El Real Madrid ha dado esta noche un importante golpe de autoridad. No sé si vale para mucho viendo el nuevo escándalo que ha protagonizado el Barcelona, ganando al Espanyol por los pelos y gracias a un penalti inexistente (de auténtica risa). El caso es que los culés no pudieron ganar en Mestalla ni siquiera apelando a los favores arbitrales y nosotros lo hemos hecho sin Kaká ni CR9. Por algo somos el Real Madrid, ¿verdad?

El encuentro era complicado. Por un lado está la animadversión de un público que no nos perdonará nunca la humillación a la que fue sometido en la final de Champions de 2000. Por otro la necesidad perentoria de puntos para no quedar descolgados de la cabeza de la liga. Y todavía hay un tercero y es el odio que algunos integrantes de la plantilla ché profesan al Real Madrid: ex-madridistas como Mata o el rencoroso y envidioso Villa.

De hecho el inicio del partido ha sido muy duro. El Valencia trataba de sorprendernos con sus tres puntas de lanza (Villa, Mata y Hernández) haciendo hincapié en nuestras bandas. Pero el equipo estaba bien plantado, la defensa ha practicado el fuera de juego a las mil maravillas y, poco a poco, hemos ido a más.

La batalla principal se dirimía en el centro del campo. Tanto Valencia como Real Madrid trataban de imponer su autoridad con líneas defensivas adelantadas, así que el partido, durante muchos minutos, se disputaba en una franja de terreno de juego más bien escasa. Pero han sido Alonso, Lass y Van der Vaart quienes han ganado, así que el Real Madrid, de menos a más, ha comenzado a crear ocasiones claras de gol en la meta del tonto y torpe César, de forma que nadie se hubiera extrañado si el resultado al descanso hubiera sido de un 0-2.

Sigo mosqueado con Pellegrini y hoy más todavía. Lass ha jugado el 90% del partido unos quince o veinte metros por delante de Alonso. No lo entiendo. Resulta que el francés es un pivote defensivo colosal. Fichamos a Xabi Alonso y en lugar de colocarlo donde corresponde, Pellegrini lo utiliza de Lass. Y claro, entonces Lass, en ataque, juega de Xabi Alonso. Es incomprensible, pero me temo que ya nadie baja del burro a Pellegrini.

Después ha llegado el cachondeo de la segunda parte. ¿Sabe el chileno leer los partidos? ¿Qué criterio utiliza para efectuar los cambios? ¿Cómo se explica que el Real Madrid vaya por delante en el marcador y su técnico decida quitar a un centrocampista para introducir a un tercer delantero? ¿Y cómo es que diez minutos después ha quitado a un delantero para dar entrada a un centrocampista? Demasiadas preguntas sin respuesta, demasiadas.

En la primera parte ha habido futbolistas que han destacado sobremanera. Uno ha sido Pepe, con una labor encomiable como jefe de la defensa. Su juego ha sido perfecto, sin fisuras, con dotes de mando, posición y velocidad. Al filo del descanso, tras un cabezazo de Sergio Ramos al poste en la salida de un córner, se ha lesionado y, desgraciadamente, parece algo grave. Habrá que esperar a los servicios médicos, pero parece que es la rodilla y, como digo, no tiene muy buena pinta. Ha sido sustituido por Garay y he de decir que el joven central ha estado estupendo, de lo cual me alegro, ya que es un futbolista que generó muchísimas dudas a principio de temporada.

Otro de los bastiones del equipo ha sido Xabi Alonso. A pesar de la incongruencia que supone verle recuperar balones en la frontal del área para centrar a Lass cerca de la línea de medios y que sea el francés el que organice el ataque (es que no me lo puedo creer) Alonso ha sido uno de los baluartes en el centro del campo para ganar la batalla al Valencia. El otro ha sido Van der Vaart, que ha vuelto a completar un encuentro sobresaliente, de tal manera que, una vez más, nadie ha echado de menos a Kaká. Y es que el holandés no sólo reparte juego, sino que también ayuda de forma encomiable a la presión para que el rival tenga dificultades al iniciar sus ataques. Luego ha llegado el iluminado de Pellegrini y ha decidido sustituirlo por Raúl, en un momento en el que quitar a un centrocampista era una temeridad.

Habrá que hablar de los goles, porque aquí hay mucha tela que cortar. El partido ha sido reñido, de esos que hacen afición. Por dos veces se ha adelantado el Real Madrid y, en ambas ocasiones, el Valencia ha conseguido empatar. Pero en los últimos minutos, Garay, al que Marchena le estaba haciendo penalti de todas las maneras posibles, ha conseguido cabecear a gol el definitivo 2-3.

Higuaín ha marcado los otros dos goles. El argentino sigue siendo talismán y, como dije la semana pasada, no creo que sea casualidad el hecho de que siempre marque goles en los momentos decisivos de un partido. Marcelo le ha asistido en uno de ellos, tras una excepcional jugada en la que ha ido sorteando a diferentes rivales en diagonal. El otro pase lo ha recibido de Benzema, tras una magnífica internada de éste ganando la línea de fondo para después dar el pase de la muerte. ¿Qué tal ha estado hoy Benzema? Por lo que he visto, algunos como Alfredo Relaño ya han desatado un optimismo excesivo hacia su labor, sobrevalorando en exceso su actuación de hoy (lo que no he visto es a nadie comentando que Raúl ha aplaudido y animado al francés en todo momento, a pesar de que el 7 es un cáncer, alguien que no ayuda a los otros delanteros y todas las sandeces que os podáis imaginar). Sí, ha ganado la línea de fondo muy bien en un par de ocasiones, ha dado una asistencia de gol impecable y ha estado mucho más activo que en otros partidos. La mejoría es innegable, pero ¿la cuantificamos? Ha vuelto a estar fallón de cara a portería (alguno de sus disparos llevaba la escasa fuerza de una cesión) y ha vuelto a incurrir en el fuera de juego en exceso. Higuaín en varias ocasiones no ha querido pasarle el esférico porque se encontraba en posición incorrecta. Estoy contento de que mejore, pero todavía le queda mucho para lo que se le debe exigir.

Sobre los goles del Valencia, el gran protagonista ha sido Iker Casillas: segundo partido consecutivo en el que nuestro cancerbero está horrible. No entiendo su salida en el gol de Villa ni su mala colocación en el de Joaquín. En su favor hay que decir que Villa ha rematado con mucha facilidad entre dos centrales y que Arbeloa ha perdido de vista a Joaquín el tiempo suficiente como para que pudiera controlar y chutar. Sin embargo, son dos errores garrafales que un portero de su categoría no debería cometer. Lleva así toda la semana (Marsella y Valencia) esperemos que sea una mini racha negativa y la cosa quede ahí.

No hay mucho más que contar. En lo concerniente al juego me preocupan algunas cosas: los inexplicables cambios de Pellegrini, la anulación de Alonso en ataque por la situación de Lass en el terreno de juego y la banda derecha (hoy Ramos la tenía toda para él, circunstancia que le ha hecho llegar tarde varias veces a la defensa). También me he quedado un poco desconcertado cuando el equipo ha retrasado líneas después del primer gol, un error que, desgraciadamente, viene siendo habitual. Y luego está lo de Pepe: según el diario As tiene afectado el ligamento cruzado de su rodilla derecha, lo que podría dejarlo en el dique seco de tres a seis meses (mañana habrá diagnóstico médico definitivo).

Aunque las cosas buenas hacen que me considere optimista moderado: Higuaín suma y sigue, haciendo gala de una poderosa verticalidad; Marcelo ha vuelto a la senda del buen juego; Van der Vaart está siendo uno de los grandes "fichajes" de la temporada; Alonso es el número uno en su puesto; los futbolistas tienen bastante más gasolina que hace quince días, cuando sólo parecían mantener el físico durante 45 minutos; por último, hemos ganado en un campo muy difícil, segunda victoria consecutiva fuera de casa en escenarios concebidos como una guerra contra el Real Madrid y, por si fuera poco, no contábamos con los dos supergalácticos (Kaká y CR9) . Eso debería reforzar la moral del equipo.

Así lo veo yo: errores y aciertos de Pellegrini por doquier. De momento, sus aciertos están pudiendo con sus errores. Veremos qué pasa conforme avancen las fechas y las competiciones se vuelvan más exigentes. Por lo pronto, hoy toca disfrutar de la victoria.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Líderes

Líderes


Sigo descontento con Pellegrini. Ya me conocéis, no soy una persona que se esconda, así que repetiré una vez más que el técnico chileno era mi favorito para entrenar al Real Madrid esta temporada. Ahora bien, como humano que soy me equivoco y cada día estoy más convencido de que Pellegrini no va a ser capaz de dirigir de forma adecuada a este equipo.

Anoche se disputó el primer partido tras el fenómeno Alcorcón. Ya comenté en su día que Pellegrini debió haber sido cesado nada más concluir aquella fatídica eliminatoria. No fue así (sería demasiado que Florentino y compañía asumieran un error tan grave) a pesar del cabreo monumental del soberano público del Santiago Bernabéu. Sin embargo, el periplo que ha llevado a los jugadores con sus selecciones, ha dejado que pasase un tiempo prudencial para que se calmasen las aguas.

Volvía el fútbol a la catedral blanca. Había mucho miedo por lo que pudiera pasar. El Rácing no es un club precisamente temible (como demostró ayer) pero todos sabemos lo que sucede cuando los jugadores se han marchado de viaje con sus combinados nacionales: el siguiente partido con sus respectivos clubs suelen andar un tanto despistados. Además, la alineación inicial mostraba que, una vez más, Pellegrini no sabía resolver la situación en banda derecha. Arbeloa jugó en el lateral derecho con mucho criterio, pero no tenía a nadie por delante. La idea de Pellegrini posiblemente fuera que Granero ocupase esa demarcación, pero ya sabemos que el joven canterano no es un futbolista de banda y, lógicamente, tendía a marcharse hacia el centro.

Al hilo de esto, me gustaría comentar algo sobre Sergio Ramos, para ser justos. Le hemos dado muchísima caña (yo el primero) por su mal juego en el Real Madrid. Sin embargo, lo comparamos con sus actuaciones con la Roja y es como la noche y el día. Hay un hecho fundamental que posiblemente lo explique: con España, Ramos no tiene toda la banda derecha para él; a pesar de que Del Bosque tampoco juega con extremos, siempre hay alguien ocupando el espacio existente por delante del lateral. Eso en el Real Madrid no sucede y me temo que Pellegrini lleva demasiado tiempo sin resolver este asunto como para que ahora se le encienda una luz y lo repare. ¿Acaso lo solucionará colocando a Cristiano Ronaldo en banda derecha? Ojalá. Con Cristiano en la derecha y Marcelo por la izquierda, habría cierto equilibrio. Pero ya veremos, porque si algo no ha sido Pellegrini desde que se vistió de blanco es lógico.

Ya que menciono a Marcelo, ayer la banda izquierda del equipo funcionó. Marcelo y Drenthe ocupaban las posiciones de lateral y extremo. Como son futbolistas de características similares (aunque Marcelo es más técnico y Drenthe más explosivo) intercambiaron continuamente sus puestos. Eso da equilibrio. Si Marcelo se aventura al ataque y Drenthe se queda cubriendo su posición, no hay problema. Si además Drenthe mejora su juego, como ayer, mejor que mejor. Sin embargo, hubo varias situaciones en las que Arbeloa por la derecha y Drenthe y Marcelo por la izquierda, se encontraban en campo contrario a la vez. Ya hemos explicado muchas veces por qué esta situación no debe producirse jamás. Pero parece que a Pellegrini no le llega para explicarlo.

De todos modos, me quedaría más tranquilo si se fichase a un buen lateral izquierdo y Marcelo jugase como interior, aunque el reciente interés del Real Madrid por Perroti implica que el brasileño vuelva al lateral.

El Real Madrid llevó a cabo unos 25 minutos de buen juego (más o menos hasta el gol). El equipo tenía el mando del partido y llegaba a las postrimerías de la meta contraria con cierta facilidad. Bien es cierto que el Rácing ofrecía muy poca resistencia, lo que debería haber sido sinónimo de goleada fácil. Kaká se mostraba muy incisivo, nuestro ataque por banda izquierda era un peligro y Benzemá e Higuaín no paraban de moverse y buscar desmarques. Por fin llegó el gol de Higuaín, tras una rocambolesca acción iniciada, curiosamente, por banda derecha: Kaká centró al área, Toño efectuó un despeje lamentable, el balón llegó a la cabeza de Garay (bastante más espabildado que otros días) quien centró a Higuaín para que el argentino lograra el tanto de cabeza. Por cierto: Higuaín es el máximo goleador del equipo en liga con seis tantos. Supongo que todos aquellos que se llevaron las manos a la cabeza cuando lo fichó el Real Madrid, ahora guardarán silencio.

A partir de ahí el Real Madrid pareció conformarse y bajó la intensidad de su juego, provocando murmullos en el Santiago Bernabéu. Y cuando esto se produce, malo, muy malo. El Rácing no parecía ofrecer peligro, pero contar con un único gol de ventaja es jugar con fuego, porque en cualquier acción a balón parado o en una contra mal defendida, puede llegar el empate.

De hecho, al final de la primera parte, hubo un par de desajustes defensivos que bien pudieron habernos costado un gol, en especial un error garrafal de Pepe en defensa, impensable en un central de su calidad, que permitió un tiro limpio desde dentro del área (afortunadamente el chut fue un desastre).

La primera parte dejó varias cosas en limpio: Xabi Alonso es el mejor medio-centro del mundo (su trabajo fue sobresaliente, absolutamente impecable), Pellegrini sigue incapaz de utilizar una táctica que cubra todos los espacios (haberlo hecho sólo en tres partidos en lo que va de temporada es muy poco bagaje) y ningún árbitro nos pitará un penalti en liga. La acción de anoche sobre Benzemá fue tan clara que hasta Carlos Martínez de Canal Plus (quien todos sabemos que es culé) declaró, sin necesidad de ver la repetición, lo siguiente: "ha sido un penalti como una catedral". No lo digo yo, lo dijo un culé. Creo que no hace falta más explicación.

Eso sí, al final del partido hubo una rápida reacción por parte de Canal Plus liga, ya que utilizaron a otro culé (éste bastante más asqueroso que el comentarista citado) el ex-futbolista Ferrer, que en su resumen del partido sólo habló del gol anulado al Rácing (por lo visto ni vio el penalti ni vio la cantidad de veces que se perdonó la segunda amarilla a Morris, que atizó una y otra vez a Marcelo y a Drenthe sin compasión).

Hablando de ex-futbolistas asquerosos: Pedro Munitis. El infame y acabado ex-futbolista del Real Madrid volvió a dar rienda suelta a su odio, su rencor y su estupidez supina. El tipo es un ser despreciable y vengativo como pocos. Me avergüenza que en algua ocasión haya vestido la elástica madridista. De hecho, desde ayer Marcelo es mi héroe: ese túnel que le hizo en el centro del campo, dejándolo sentado, para terminar en una jugada de peligro, fue para enmarcar. ¿Qué hizo Munitis? Minutos después agredió al brasileño con un puñetazo en el estómago. La jugada se sancionó con amarilla, pero en mi dicccionario futbolero, la agresión siempre es roja, por mucho que el criminal de turno sepa camuflar la acción como si de un lance del juego se tratara. Así que espero que nadie me venga con la tontería de que ayer el árbitro favoreció al Real Madrid porque colocando aciertos y errores en una balanza en favor de uno y otro, el Rácing sale ganando por goleada.

La segunda parte fue un aburrimiento total, de ahí que me haya extendido con ese burro enano mental de Munitis. Creo que lo más vistoso de los segundos cuarenta y cinco minutos fue una clarísima ocasión de gol de Higuaín que desbarató de forma encomiable el meta Toño, sacando una mano increíble al chut por bajo peligrosísimo del delantero blanco. Por cierto, destacaré en esa jugada la magnífica acción de Drenthe recuperando el balón y dando el pase de la muerte al argentino. Es lo que pasa cuando se presiona de forma coherente: el rival comete fallos y el equipo los puede aprovechar.

No sólo he criticado a Sergio Ramos desde el inicio de liga. También me he metido mucho con Drenthe y Garay. Y si acabo de reconocer que no toda la culpa es de Ramos, también debo ser justo y confirmar que tanto Drenthe como Garay ayer lo hicieron bastante bien. Hablando de mis críticas, anoche alguien me insinuó que el baloncestista Prigioni ha mejorado mucho. Me lo dijeron porque también lo ataqué bastante. El problema es que no he tenido tiempo de ver muchos partidos de baloncesto, de tal manera que no puedo hablar de lo que no sé. Mi confidente en esta cuestión es Nilo y si el me dice que Prigioni ahora está muy bien, su palabra me basta para creerlo. Me interesa que el Real Madrid vaya bien (tanto en fútbol como en baloncesto) así que no tendría ningún problema si el que nos hiciese ganar la Copa de Europa fuera Diarrá. Le haría la ola, pero no sé por qué, me da que va a ser que no.

A falta de media hora entró Raúl por Benzemá y mi alegría fue doble: por un lado esperaba que el capitán hiciese reaccionar a un equipo que parecía de vacaciones y, por otro, ya me estaba hartando de la cantidad de incursiones del francés en fuera de juego. ¿Es que no hay nadie que le diga que no debe situarse por delante de la defensa en el momento en el que se produce un pase? No doy crédito. No sé qué hará Pellegrini en los entrenamientos, pero definitivamente no pone a nadie a trabajar con el francés esta situación. Comete tal cantidad de fueras de juego que el equipo pierde muchas situaciones de gol por su culpa. Eso se arregla entrenando, pero ¿cómo entrenará Pellegrini? Toda una incógnita.

En la segunda mitad vimos los problemas de ansiedad que el mal juego genera en este Real Madrid: Kaká volvió a ser el individualista que tanto criticamos en partidos anteriores, el equipo comenzó a desordenarse (lo que provocó algún que otro susto a la contra) y Xabi Alonso se quedó sólo y abandonado en el centro del campo. Era tal la distancia que el tolosarra debía cubrir que a Pellegrini no se le ocurrió otra cosa que sacar a Diarrá para ayudarle. Afortunadamente el Rácing no debe haberse enterado de lo malo y cobarde que es el de Mali (cobarde porque suele huir de donde está el balón) y en cuanto lo veían, trataban de entrar por otro sitio. Mejor para el Real Madrid y mejor para Alonso que pudo ahorrar esfuerzos y energías al cubrir una menor cantidad de metros cuadrados.

A pesar de que sólo practicamos un buen fútbol durante 25 minutos, de los desajustes en defensa, del problema en la banda derecha, de la soledad del gran Xabi Alonso en el centro del campo y de los murmullos del Bernabéu, resulta que dormimos líderes porque el Barcelona no pudo pasar del empate ante el debilucho Athletic de Bilbao. Eso implica que iremos al Nou Camp como primeros, lo que les traslada la presión, pues de caer derrotados, la ventaja que hoy es de un único punto podría transformarse en cuatro. Además Messi es duda por lesión y ya sabemos la psicosis general azulgrana cuando el argentino se lesiona (curiosamente en Argentina no tienen la misma visión sobre dicho futbolista). Pero no caigamos en el error de la ida ante el Milán y no pensemos que el partido está ganado antes de jugarlo. Además, antes está el Zurich y debemos obtener una victoria sí o sí para aspirar a ser primeros de grupo. Llevamos ya unos cuantos años clasificándonos como segundos para los octavos de final de la Champions y hemos caído siempre. Así que, cuidado con eso.

Sigo descontento con Pellegrini pero, de momento, los números le avalan: 28 puntos de 33 posibles en liga. Mientras el Real Madrid siga ganando, independientemente de cómo se consigan las victorias, su cabeza no rodará por los suelos. Pero será mejor que cuide, porque hasta la fecha, en cuanto un rival nos ha jugado con dos extremos pegados en banda liberados de tareas defensivas, lo hemos pasado muy pero que muy mal.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Los errores nos hicieron sufrir


El Real Madrid ya sabe a qué juega. Aunque defendí la contratación de Pellegrini al principio de temporada, he de reconocer que estaba comenzando a albergar dudas sobre la capacidad del técnico para dirigir al Real Madrid: excesivas rotaciones, diferentes esquemas, tácticas cambiantes, Cristiano-dependencia... Sin embargo el equipo lleva dos partidos consecutivos jugando de la misma manera, con criterio, equilibrio, pegada y no sólo eso: Pellegrini demostró anoche en el Vicente Calderón que sabe leer los partidos, ya que supo reaccionar en las distintas fases del encuentro. Mister, ayer estuvo usted de sobresaliente y es justo reconocerlo.

He hecho referencia en varias ocasiones a la primera parte que el Real Madrid jugó en Zurich, con especial hincapié en el adelantamiento de la línea defensiva y el achique de espacios al juntarse lo máximo posible con la media. Ayer el Real Madrid jugó así durante una gran parte del encuentro, lo que posibilitó que, a falta de 25 minutos para la conclusión del envite, el resultado fuera de un contundente 0-3.

Al adelantamiento de los defensas hay que sumar el enorme despliegue efectuado en la presión. En cuanto el Atlético tenía el balón, los diez jugadores de campo madridistas presionaban. Lass volvió a jugar como interior derecho, lo que le daba mucha libertad para ayudar a Higuaín y Benzemá en la presión a los rivales que tratan de sacar el balón jugado. Así llegó el primer gol a los cinco minutos de partido: superioridad numérica ante quien trata de sacar el balón en un dos contra uno de Ramos y Lass; robo del francés, pase a Kaká y golazo de éste de formidable cañonazo desde fuera del área.

El Real Madrid continuó en la misma línea tras el gol. Marcelo sigue demostrando que es un interior izquierdo de lujo (quien lo calificó en su día de broma padece de ceguera futbolística total) demostrando que en el Real Madrid de los últimos años había futbolistas de mucha clase, sólo que no podían rendir al estar colocados en zonas donde no podían explotar su talento. Lo mismo podría decirse de Higuaín, tan criticado y denostado por quienes presumen de saber de fútbol. ¿Qué habría pasado si estos necios hubieran mandado algo en el Real Madrid? Que ahora no dispondríamos de dos futbolistas de 21 años y amplia experiencia como ellos dos.

Volvemos a la paciencia. No se puede hacer un equipo en dos meses. Tampoco se puede juzgar la labor de un técnico en tan corto lapso de tiempo. Todo requiere un curso de acontecimientos y, aunque dolidos por la ida contra Milán y Alcorcón (con todo el derecho, por cierto) hemos atacado duramente a los nuestros, parece que las cosas comienzan a salir bien.

En el segundo gol nos hemos tenido que quitar el sombrero ante Marcelo. Lo comenté hace unos días: el sobrevaloradísimo Luis Figo se cambiaba de banda cuando era incapaz de marcharse del lateral que le había tocado en suerte (siempre mirando por sí mismo y no por el equipo), pero Marcelo lo hace con mucha inteligencia. Si al brasileño se le concede libertad de acción en ataque, demuestra ser inteligentísimo al buscar, de vez en cuando, desmarques a banda cambiada. En ocasiones los rivales defienden en zona, nadie lo sigue, se crea la ya comentada superioridad numérica, el atacante queda solo y, si encima define con la calidad del señor Marcelo, que lo mismo chuta con una pierna que con otra (capacidad ésta de extraordinario valor) llegan los goles. Tremendo trallazo desde dentro del área por la primera escuadra con el que el partido parecía quedar sentenciado.

Uno de los aspectos destacables del equipo ha sido la movilidad. De Higuaín ya sabemos que no para, pero Benzemá nos tenía un poquito de los nervios por permanecer demasiado estático en los partidos. Anoche no fue así. El delantero galo se dejó caer a ambas bandas, se desmarcó una y otra vez, presionó, chutó a puerta... Su línea ascendente está bien, desde luego, pero debe corregir inmediatamente dos errores muy graves: la facilidad con la que incurre en fuera de juego y su escasa puntería a la hora de intentar batir al meta rival.

Otro que se mostró muy participativo fue Kaká. El hecho de que Xabi Alonso se esté erigiendo por fin en amo y señor del centro del campo (dudar de su calidad a estas alturas es tan irrisorio como desinformativo) permite al media-punta brasileño incorporarse más al ataque como a él le gusta, en oleadas. No llega a ser un tercer delantero (su posición es un pelín más retrasada) pero casi. Cada vez tiene más confianza y ya vuelve a levantar la cabeza, algo que en los últimos partidos no había hecho pecando de exceso de individualismo.

Pero no todo es de color de rosa en este equipo. De hecho seguimos teniendo graves desajustes defensivos que bien podrían habernos costado los tres puntos. Y casi siempre vienen por el mismo lado: la banda defendida por Ramos. Así como el sevillano había funcionado bastante bien el martes en Milán, ha vuelto a las andadas: pierde el sitio muy fácil, se crean huecos, oportunidades y ¡Hala!, a encomendarnos a San Casillas, que desbarató lo que podría haber sido el 1-2 a pies de Simao, que se plantó solo dentro del área madridista. Hubo un par de ocasiones más en las que el Atlético podía haber marcado, pero la suerte nos sonrió. De todas maneras, con el nivel de juego que este equipo es capaz de desplegar, encomendarse a la suerte es de locos. Hay que corregir estos errores defensivos, pues nos pueden costar la temporada.

En la segunda mitad el guión seguía siendo el mismo: líneas adelantadas, presión constante, posesión del esférico, contínuos robos a los atléticos cuando trataban de sacar el balón jugado... Perdimos muchas oportunidades de haber resuelto el partido antes del gol de Higuaín (nos hizo mucho daño lo ya comentado de Benzemá en cuestión de fueras de juego y puntería). El caso es que a los 20 minutos, don Gonzalo Higuaín robó un balón a Perea, echó a correr como un gamo, se plantó ante Asenjo y definió perfectamente por bajo. Un crack.

Tras el gol, en dos minutos el partido se volvió loco: entra Raúl por Higuaín, expulsan a Ramos, agreden desde la grada a Pellegrini... Vayamos por partes. El árbitro del partido era Clos Gómez, ¿lo recordáis? Fue el infame personajillo que el año pasado arbitró este mismo partido, anulando tres goles legales al Real Madrid, expulsando injustamente a Van Nistelrooy y perdonando un par de clarísimas rojas a los rojiblancos. Villar no se cansa de demostrar que su Villarato sigue vigente y no contento con mantener la roja a Albiol (todo un bochorno) lleva a cabo la provocación de volver a desginar a este mequetrefe para el derbi. El partido se resolvía demasiado fácil para el Real Madrid y algo había que hacer. He visto repetida un montón de veces la falta de Ramos: va a por el balón, llega tarde y derriba al Kun, pero Garay llegaba a la ayuda. Si a Garay le hubiera dado tiempo a parar a Agüero o no, habría que haberlo visto, pero implica que no estaba solo, suficiente como para no señalar expulsión.

Aquí Pellegrini ha reaccionado perfecto: Arbeloa, que estaba completando un nuevo partidazo como lateral izquierdo, a la derecha, Marcelo retrasado al lateral izquierdo y Gago entrando en el campo por Benzemá para que el equipo no tuviera inferioridad numérica en la medular por el cambio táctico de Marcelo. La consigna era mantener las líneas adelantadas a pesar de contar con un hombre menos y el movimiento le salió tan bien a Pellegrini, que el Real Madrid continuó dominando, como si nada hubiera pasado.

Sin embargo, a los diez minutos de la expulsión, llegó el lío. Una vez más los despistes defensivos que no se pueden consentir en un equipo de esta envergadura, colocaron en poco más de un minuto un peligroso 2-3 en el luminoso. Creo que no hace falta repetir que Marcelo es un interior de categoría pero un lateral con deficiencias en la defensa. El primero del Atlético ha llegado porque ha dejado que le ganaran la espalda por su banda. El segundo ha venido propiciado por una pérdida de balón de Lass, propiciando un rápido contraataque en el que el Kun ha roto la cintura de forma inmisericorde a Pepe, quien creo que podía haber hecho algo más.

Dos goles y la cercanía del minuto 45 han provocado que el Real Madrid se echara hacia atrás. Pellegrini ha vuelto a reaccionar cambiando a un agotado Kaká por Van der Vaart. La idea era volver a tener la posesión del balón, que es la mejor manera de defender. Y hay que reconocer que el holandés se ha vaciado, ayudando mucho a Arbeloa a defender la banda derecha. También ha sido importante la labor de Raúl en estos últimos minutos: cada vez que le llegaba el balón sabía aguantar la posesión e incluso se iba hacia adelante, sacando los colores en una ocasión a los dos centrales atléticos, demostrando la gran clase que atesora.

En el descuento Agüero nos ha cortado la respiración en un mano a mano con Casillas, fruto de otro error defensivo garrafal. Pero entre que ha chutado al muñeco y que Iker es mucho Iker, afortunadamente el empate no ha llegado al marcador.

Tres puntos, 25 de 30 posibles y segundos a un punto del Barcelona porque uno de los lacayos de Villar decidió anular un golazo de Raúl en Gijón. Todavía no hemos ganado nada y hay que corregir una serie de importantes errores, pero creo que estamos en el buen camino. Ahora a resarcirse en la Copa de lo de Alcorcón.